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Salvemos Río Sapo

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 6 de agosto de 2019

En 2002 encontramos las primeras huellas de puma en Río Sapo. Ahora, 17 años después, hemos logrado fotografías de un ejemplar, corroborando lo que ya nos decían los lugareños. Río Sapo queda en El Salvador, es un área de naturaleza completamente extraordinaria, la habitan cuches de montes, tigrillos, osos hormigueros, venados, aves majestuosas como el rey zope. Es hábitat del lagarto espinoso (en peligro a nivel mundial), en sus ríos sobrevive la nutria, las montañas están poblados con pinos del Caribe (un ecosistema único en El Salvador) y además de todas estas maravillas tiene una historia cultural intensa.

Río Sapo
Río Sapo un río limpio de El Salvador que estamos perdiendo

Estas 6000 hectáreas del norte de Morazán incluyen el área natural protegida de La Ermita, pero además muchas tierras privadas. Sus pobladores en el 2004 detuvieron un intento de hacer una presa en el río, en el 2006 detuvieron un intento de tala masiva en la cuenca alta, en el 2010 detuvieron un nuevo intento de presa. En la actualidad, solo por medidas cautelares del juzgado ambiental, se han logrado detener o otros dos intentos de represamiento. Durante años la comunidad se organizó para la protección del río, pero han recibido poco o nulo apoyo.
A principios de siglo logramos obtener algo de apoyo de parte del Gobierno y unos años más tarde de FIAES. Pero entre 2009 y 2019 ese apoyo se fue perdiendo. El dinamismo de la comunidad también se está perdiendo; se comenzó a plagar de turismo desorganizado, ruidoso y sucio. El río emblema de El Salvador se ha perdido… por suerte, no totalmente.

Puma en Río Sapo
La foto de 2019 del puma en la cuenca del Río Sapo

Este año un esfuerzo conjunto entre Fundación Naturaleza El Salvador y Asociación Territorios Vivos, con el apoyo de Biosistemas Network, ha logrado documentar, con el apoyo de propietarios y líderes comunitarios) mediante trampas cámara mucha de la fauna que desde hace años sabemos que existe en el lugar y más que eso han lanzado la campaña: “S.O.S. Río Sapo” (www.salvemosriosapo.org). Esto sería algo histórico y único para El Salvador, si logramos la primera entidad de custodia del territorio.

Río Sapo, además de sus maravillas naturales, fue cuna de un movimiento local que buscaba conservar su área; es un grupo de propietarios privados que decidieron que lo mejor que podían hacer con sus tierras era conservar, uno que otro ha fallado en esa tarea. Por eso necesitan nuestro apoyo para garantizar el apego a la idea original del grupo. Este grupo de propietarios sumados al ANP han sido presentados a nivel mundial como un ejemplo de éxito, pero 10 años de políticas fallidas en materia de áreas protegidas lo han dejado vulnerable, debilitado y fragmentado.

Este es el peligro al que se enfrenta Río Sapo

Tanto es así que las fiestas con bocinas a alto volumen ya son unas actividades que a veces pasan dentro del área, las calles de acceso, los nuevos potreros, la cacería están creciendo, hasta hay un proyecto de iluminación que terminaría de vulnerar lo que tanto ha costado conservar, los actores locales ya se están movilizando en contra del proyecto de energía eléctrica. Cualquiera pudiera decir que están en contra del progreso, el tema es que se ha hecho sin estudios, sin consensos y vulnerando uno de los ecosistemas más importantes del país y para llevar electricidad a UNA propiedad que curiosamente tiene vínculos con algunas autoridades locales. Y aunque eso fuera casualidad y no fuera esta la razón, es demasiado sospechoso y merece tener una debate franco y abierto.

Necesitamos que el Estado retome su papel en la conservación de áreas protegidas y necesitamos que uno de los ecosistemas más importante del país se conserve. ¿Le apostamos a Río Sapo? #SOSRíosLimpios #SOSRíoSapo.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy 25 de julio de 2019

Garret Hardim escribió en la revista Science en 1968 un artículo que se llamó “La tragedia de los comunes”. Esta ha sido la aproximación a problemas como la crisis de los océanos y, por tanto, nos plantea retos para poder intervenir.

La sobrepesca seguirá ocurriendo si seguimos abordando el tema desde esta óptica. Debemos tener una aproximación distinta. Elinor Ostrom ganó el premio Nobel de Economía por su aporte al gobierno de los comunes, una óptica distinta al problema de los comunes.

El ejemplo clásico de la tragedia de los comunes es un sistema de riego. Cuando un sistema es lo suficientemente grande para que se pueda utilizar por una multitud de actores y los esfuerzos para excluir de los beneficios es costoso, estamos en el escenario perfecto. Hardin explica que cuando esto ocurre si no existe un “gobierno” que regule, el sistema tenderá a la ineficiencia, porque no hay motivación alguna ni confianza en el vecino para autorregularse. La conclusión es que es fácil y racional que los vecinos tomen agua sin pagar su cuota o tomen más de lo autorizado, solo por la sensación que si ellos no lo hacen el vecino siguiente se aprovechará. Esto lleva a un agotamiento del recurso y colapso del sistema.

Normalmente la solución la tragedia de los comunes ha venido en dos líneas. Opción 1: como los individuos no son capaces de gobernarse y hacen un mal usos del elemento común, entonces un gobierno central definirá las leyes y administrará el recurso. Esta opción no funciona por ejemplo en los océanos donde no hay posibilidad de un gobierno central. Y aun en la gestión de parques municipales o sistemas de riego da lugar a distorsiones que no logran el objetivo de un buen gobierno del común. En estos sistemas es racional que surja la corrupción.

Opción 2: como el problema fundamental es el hecho de que el común no es propiedad de nadie, por ende, la solución es privatizarlo, establecer o delegar autoridad a un ente privado que lo considere como propio y por tanto lo gestione obteniendo ganancia en dicho proceso. Numerosos son los ejemplos donde esta solución no ha sido la ideal y tiene a crear distorsiones y desigualdades. ¿Podemos gobernar el agua potable desde un ente privado y garantizar que la gran mayoría tenga acceso al recurso? Unos argumentan que sí, otros que no. Pero una vez más hay casos que no podrán ser resueltos por una privatización. ¿Qué pasa con aquellos comunes que no tienen un valor comercial? Por ejemplo, la gestión de un área protegida que no permite por su función el uso público. ¿Cuál es entonces la alternativa?

Ostrom propone y demuestra que existen condiciones en las cuales un recurso común se autorregula. La regulación de los comunes por autogestión no tiene reglas específicas, sino que ella identifica “principios de diseño” que son elementos que permiten o facilitan el cumplimiento de las reglas por parte de los “apropiadores” generación tras generación. Ostrom en su artículo 2002 “COMMON-POOL RESOURCES AND INSTITUTIONS: TOWARD A REVISED THEORY” desarrolla sobre los atributos que tiene el recurso y los apropiadores. La mayoría de estos atributos se puede modelar y fomentar, por tanto, es posible fomentar la autorregulación de los comunes maximizando la bien común y evitando la tragedia. Entender estos principios y facilitar su aparición nos pudiera ayudar a gestionar algunos de los grandes retos de nuestro tiempo, como los desechos en los océanos. Aquí nos queda la tarea de los que queremos resolver temas complejos.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Una amiga, bueno más bien una guía, me recordó que para cambiar algo hay que estar “adentro”. Después de cuatro años en Fomilenio II decidí aceptar un nuevo reto. Me ha costado tomar esta decisión porque me fascinaba mi trabajo en Apuesta por Inversiones (API), me siento orgulloso de haber sido parte del equipo que logró que se comprometiera, el sector privado, a invertir 150 millones de dólares. Logramos ayudar a que se generara nueva inversión del sector transable en El Salvador. Eso significa empleo y desarrollo.

Estas inversiones son además un ejemplo de cumplimiento de estándares ambientales y sociales, mucho más allá de lo que te pide la legislación nacional. Lo mejor de todo es que no es por obligación sino por convicción. Me siento satisfecho de haber contribuido al desarrollo sostenible de El Salvador.

En el camino me he encontrado con empresarios excepcionales, comprometidos con el país, también con funcionarios públicos que no conocen horario de salida, que hacen lo imposible para no ahogarse en la burocracia y tiene una vocación de servicio público que serían la envía de cualquier gobierno. Tenemos muchas joyas en El Salvador.

Ahora, comienzo un nuevo camino, un nuevo reto con una nueva familia, este equipo cree en la sostenibilidad, de entrada me han reciben con el reto de ser carbono neutral. Esta empresa tiene un propósito, proveer empaques para un mundo mejor. Esta empresa se propone liderar desde El Salvador la nueva economía del plástico.

No hay nada que me mueva más que un reto. Así que con la convicción profunda he aceptado el reto de este nuevo trabajo. Y les digo que no descansaré para que sea una todavía mejor empresa. Vamos a construir casas de material reciclado, vamos a liderar en sostenibilidad, vamos a tener la primera eco-moneda, vamos ha impulsar más el reciclaje, vamos a innovar con materiales, vamos a crecer más el voluntariado y la cultura ambiental, vamos a soñar juntos con un El Salvador sostenible, mis amigos los invito a que se unan y soñemos juntos.

Públicado orginalmente en El Diario de Hoy el 19 de mayo de 2019

En el medio biológico todo funciona en ciclos. La fotosíntesis es un proceso circular que produce alimento, el ciclo de Krebs es el un proceso circular que produce energía; también los procesos macroscópicos en su forma natural son ciclos, por ejemplo el del agua o las funciones ecosistémicas dentro de un bosque. Todo es un ciclo, no existe un principio ni un fin. La única fuente externa que hay en la naturaleza es el sol, luego todos los nutrientes y elementos son finitos, solo se transforman. La cadena trófica de un ecosistema tiene productores (plantas), aquellos que reciben la energía externa (sol) y los nutrientes del sustrato, las transforman en alimento (para ellos mismos). Luego están los consumidores primarios (herbívoros) que son aquellos que se alimentan de productores. Luego están los consumidores secundarios (carnívoros) que se alimentas en consumidores primarios. Y por último, para cerrar el ciclo, los descomponedores. Estos seres maravillosos que transforman tanto a productores y consumidores en nutrientes nuevamente. Así se cierra el ciclo.

La economía funciona de una manera similar. Existe extracción de material prima, luego transformación y empaque, transporte y distribución, uso y luego fin de su vida. A diferencia de los ciclos naturales, esto es lineal y, por tanto, genera dos puntos críticos. Estos puntos críticos son los que tienen a la humanidad en crisis. Por una parte, la extracción de materia prima es finita y se han hecho grandes esfuerzos para mejor en este extremo.

La humanidad ha mejorado sus técnicas de producción agrícola y de extracción mineral. Pero todavía nos queda un largo camino que recorrer, los recursos de la tierra son finitos y la capacidad de innovación también lo es. En algún momento en esta carrera nos tropezaremos de una manera que va más allá de nuestra comprensión, agotaremos nuestros recursos, acabaremos con nuestra biodiversidad y, por ende, terminaremos con las condiciones actuales de vida.

Por el otro extremo, tenemos la otra crisis, el fin de vida de los productos. Esto nos sigue ocasionando grandes problemas ambientales: la crisis de nuestros océanos, la incapacidad nuestra de regular nuestro consumo y el aumento desmedido de las áreas dedicadas a los desechos. Más aun, materiales que podrían tener muchas vidas solo tienen uno y se acumulan y ocasionan mayores impactos.

La economía circular busca atacar ambos extremos del problema, la función de los descomponedores. Como hacemos para que estos “desechos” sean otra vez materias prima. Esto parte de entender mejor la maravilla de funciones que tienen las bacterias, los hongos y tantos otros seres vivos que ayudan a que la naturaleza no agote sus recursos. La función de reciclar es urgente en nuestra economía; mientras más cobre reciclemos, menos cobre necesitaremos extraer. Es lógico y tiene sentido económico cerrar el círculo.

Implementar la economía circular es la nueva gran frontera de oportunidades, la nueva gran riqueza está en aquellas empresas que comprendan e implementes esquemas de economía circular. La verdadera sostenibilidad está en romper la dependencia a lo materia prima exógena y la creación de modelos donde se pueda producir nuestra propia energía y materia prima. Viva la revolución circular.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Hoy cumplí un hito para mi en FOMILENIO II. Hoy dimos un paso certero para poder hablar en El Salvador de playas limpias. Hoy la campaña de años cobra sentido. El Zonte será el emblema de playas limpias de El Salvador. Hoy comenzó la construcción del sistema de saneamiento (alcantarillado y tratamiento de aguas negras) de la playa El Zonte.

Zonte Surf

Hemos trabajado casi tres años en llegar a este día. Nos hemos puesto de acuerdo entre instituciones públicas, alcaldías, inversionistas, comunidad… todos. Ha sido un proceso participativo, han habido desencuentros, malestares, victorias y alegrías. Hemos luchado por tener una Playa Limpia. Esto es ya una realidad, ya se está trabajando en el alcantarillado de la zona, eso significa que si todos seguimos colaborando podemos recuperar el río El Zonte, que ya no será un río lleno de coliformes fecales, sino un río lleno de vida. Eso significa que una de las mejores playas de surf del país, tendrá la infraestructura necesaria para además ser una eco-playa, si ha esto le sumamos el esfuerzo que se está haciendo con jornadas de limpieza, con impulso del reciclaje, con cuidado de especies en peligro de extinción (tortugas marinas) esto lo convertirá en una playa modelo. Algo de lo que todos los salvadoreños debemos de estar orgullosos.

Este proyecto es un ejemplo que cuando nos juntamos y trabajemos las cosas nos salen bien. Mis más sinceros agradecimientos al equipo de FOMILENIO II (API) que ha trabajado en este proyecto. A Don Coqui (Alcalde de Chiltiupan) a Pupa (Alcalde de Tamanique), a Pedro, Derek y Camilo por quijotes emprendedores, que han creído en El Salvador y que están invirtiendo. Y a todos les recomiendo que vallan al Zonte, que utilicen sus hoteles, que aprendan SURF y que disfruten de un paraíso con playas limpias.


Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 7 de mayo de 2019

Cuando en 2005 creamos la Ley de Áreas Naturales Protegidas (LANP), incluimos una figura muy interesante. En el artículo 8 de la ley se establece el mecanismo de gestión de las áreas protegidas: un nivel estratégico, un nivel administrativo y un nivel local. A nivel local se crea la figura de los Comités Asesores Locales (COAL) “como el principal instrumento de participación y coordinación entre el área natural protegida y su espacio social aledaño”.

Estos COAL no buscaban ser una suma de ONG o Asociaciones de Desarrollo Comunitario (ADESCOS) ni burocratizar la administración de áreas protegidas, sino ser ese instrumento que permita desarrollar el área en armonía con su entorno. Estas figuras se recogen en muchas legislaciones a nivel mundial. La española, por ejemplo, habla de la creación de “Patronatos” para los Parque Nacionales, los cuales tiene una función un poco más amplia pero al fin de cuentas son un mecanismo de participación ciudadana. Son un directorio que regulas las actividades propuestas por la administración del parque.

La inversión que se está realizando en el Parque Cuscatlán en nuestro país no estará completa sin la inclusión de un “Patronato del Parque” aunque para parques municipales no está incluida la figura, si se puede utilizar aspectos de la LANP para guiar la creación del mismo. Este instrumento ayudará a una administración eficaz y transparente. Mismo instrumento debería aplicarse para la gestión del Parque Zoológico Nacional.

Ya sabemos de qué adolece el parque, ya sabemos cuál es la enfermedad. Ahora está en nosotros tratar de impulsar que se tome la medicina. Un patronato del parque dará credibilidad en cualquier acción que se promueva. El parque Zoológico ha adolecido del mismo mal por generaciones. Si hacemos una revisión de las hemerotecas nacionales encontraremos publicaciones de los 90, 80 y hasta de los años 70, con duras críticas a la administración del parque.

No es cierto que no se han intentado soluciones. Ha habido diversos directores del parque con coraje que han logrado algunos avances, se han hecho inversiones en infraestructura y reformas administrativas, pero no se ha logrado el éxito requerido y no se logrado transparente el uso de los recursos recaudados. Un patronato que vele por la buena administración de los recursos deberá ser un paso en el sentido correcto.

El espacio social aledaño son todos los implicados que puedan aportar para solventar los grandes problemas del Zoo, pueden ser ONGs que quieran aportar, algunas de las instituciones que su mandato de ley les atañe velar por la educación y la conservación de la biodiversidad, pero sobre todo de ciudadanos que por su trayectoria y honorabilidad puedan garantizar la transparencia en el uso de los recursos.

Teniendo en patronato, debemos pensar en reformar asuntos administrativos, mejoras y cambios de personal, asuntos técnicos del manejo de los recintos. Las remodelaciones que se planteen no tienen que ir en función de cómo se ve el Zoológico, sino como cumple mejor su función educativa. Habrá que pensar en el manejo de la entrada y la administración de ese fondo de actividades especiales y habrá que pensar en otras tantas cosas más. Pero no tiene sentido pensar en más cosas a menos que se cree y se seda la administración a un patronato.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 16 de marzo de 2019

El Parque Zoológico Nacional está lleno de crueldad. Algunos argumentan que debería cerrarse: por el abandono en que está, por la falta de inversión y por la mala experiencia educativa que representa. El mayor problema del zoológico son algunos seres humanos que están contratados.

Conozco profesionales increíbles que han dedicado mucho tiempo de su vida a ayudar al Zoo; de los mejores profesionales del país han pasado por ahí y no ha habido solución. Conozco al director y varios exdirectores, conozco a veterinarios, biólogos, jauleros y otros tantos con mística acrisolada, pasión por su trabajo, que no duermen cuando un animal está enfermo. Pero el Zoo está enfermo. Escudados en sindicatos se han reunido lo peor que tenemos como sociedad y nunca ha habido quien tenga el valor de hacerles frente. Nadie se ha parado y dicho ¡basta ya! Cada vez que ha habido exigencias administrativas, se desquitan con los animales; cada vez que se les obliga a cumplir con sus responsabilidades laborales, aparece un animal muerto. Cada vez que se tratado de llegar a una solución, el chantaje y la bajeza han ganado.

Es un ambiente que debería ser un encuentro con la naturaleza, educativo, familiar; un lugar donde nuestros hijos puedan aprender de las maravillas de la naturaleza, asombrarse por ver aves de colores, reírse por ver monos jugando, comprender lo imponente que es un jaguar; un espacio que bien administrado debería de ser grandioso. Nuestro Zoológico dista mucho de ser esto, es un ambiente viciado, es un ambiente de muerte, de crueldad, donde circula el mal.

La gente que ha pasado por el Zoo me ha contado tantas historias, como que es habitual que se pierdan animales bajo llave. Cuando se investiga o la policía interviene, vuelven aparecer mágicamente dentro de sus jaulas. Una vez un grupo de veterinarios se dedicó a investigar cuáles eran las causas de mortalidad del Zoo, se descubrió que los envoltorios de comida eran un de las principales. Con datos sólidos fue una batalla campal lograr sacar de las instalaciones del Zoo a los vendedores, da la casualidad que los puestos de venta de comida y churritos son de familiares de los miembros del sindicato.

Cada medida administrativa implementada se ha topado con resistencia de los sindicatos, y la moneda de cambio son los animales. Hieren, mutilan y matan animales con el objetivo que la administración del Zoo se vea afectada. Amplios reportajes periodísticos enumeran la cantidad de muertes del Zoo y se culpa a los administradores. Estos temerosamente salen a dar declaraciones y no enfilan su artillería a los verdaderos culpables. Temerosos porque si hablan seguro aparece otro animal muerto. Han dejado que le chantaje les gane, o los directores no se sienten con la fuerza suficiente para pararlos. Llegamos al grado de implementar un sistema de videovigilancia, tanto para monitorear a los visitantes, pero sobre todo para monitorear a los empleados. Durante este proceso, curiosamente, de los últimos recintos en ser instalado el sistema fue el de Gustavito y ya todos conocemos cual fue el resultado.

Ya basta. Hay un mal que vive en el Zoológico Nacional. Ya no podemos soportar la indiferencia, la tibieza o la inacción. Para salvar al Zoo solo podemos si llegamos a la raíz del mal y si en este procedimiento terminamos cerrando el Zoo y mandando a todos a su casa, que así sea. Pero no se vale que sigan matando animales como carta de negociación porque les exigen trabajar. No más.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

La Ratonera

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 22 de febrero de 2019

En los experimentos clásicos con ratones hay tres factores que inducen agresividad: espacio, familiaridad y recursos. Por ejemplo, dos ratones machos con abundantes recursos a su disposición tenderán a tener menos peleas que dos machos con recursos limitados. La familiaridad del oponente también reduce la agresividad; por ejemplo, si dos ratones no se ven, no comparten espacios, no hay manera de identificarse unos con otros, estos ratones tenderán a tener más peleas que dos que de alguna manera estén más familiarizados unos con otros. Dos ratones encerrados en un metro cuadrado tenderán a tener menos peleas que dos ratones encerrados en 20 centímetros cuadrados.

Un análisis poblacional más amplio de algunas especies de roedores nos dice que existe un control intraespecífico para mantener la población en un nivel donde se minimice la agresión. Por ejemplo, si la ratonera (grupo de ratones de una población) tiene escasez de alimentos, sobrepoblación o demasiados “líderes” (machos dominantes), las hembras se negarán a reproducirse, hasta que las condiciones ambientales cambien. Los lemmings sufren descensos poblacionales drásticos cada 4 años, se ha vuelto un comportamiento cíclico. Cuando no existen patrones intraespecíficos que regulen las poblaciones son factores externos los que regulan una población.

El Salvador se ha convertido en una ratonera. Vivimos en un tremendo experimento. Tenemos recursos limitados. No cabemos más en las ciudades y cada vez vivimos más detrás de un muro. Es evidente la agresividad que se desata en las carreteras, la agresividad con la que nos relacionamos con nuestros vecinos. Son evidente los signos de agobio y encierro en el que vivimos.

Nosotros no somos ratones, somos seres más desarrollados. Está sensación de agobio no debería de transformarse en agresividad. Tenemos nuestra inmensa capacidad de nuestra vida espiritual que nos ayuda a sobrellevar nuestros impulsos más básicos. Pero a pesar de esto, si no logramos atender estos tres factores, nuestra sociedad seguirá viviendo como en una ratonera.

Necesitamos botar los muros, no podemos seguir viviendo con miedo de nuestros vecinos, no podemos seguir viviendo a escondidas del resto de ciudadanos. Necesitamos espacios de convivencia, parques como el Cuscatlán debería ser la corazón de la ciudad, espacios donde nos podamos ver la cara, saber quién nos rodea, donde no tengamos nada que esconder porque no hay nada que esconder, solo así recobraremos la confianza que nos permita salir de la ratonera.

Necesitamos mejorar nuestro espacio; esto significa que hay que tener un programa intensivo de recuperación de barrios. No es posible que en El Salvador la gente viva sin las condiciones mínimas de higiene. No hay desarrollo por tener televisor; hay desarrollo por tener techos firmes, piso y un baño decente, con iluminación en las calles de acceso, limpio, sin excremento de animales o cerros de bolsas de basura. Necesitamos espacios en las carreteras, necesitamos inversión pública para la movilidad. Hay que hacer las concesiones públicas necesarias para que tengamos un sistema de transporte eficiente. Necesitamos un metrobús de verdad. Tenemos una inversión millonaria botada en Soyapango.

Necesitamos proveer los recursos que el país necesita, agua abundante y para todos, comida de calidad y nutritiva. No por designio presidencial, sino como incentivos en la dirección correcta. Necesitamos incentivar la producción agrícola de calidad, la producción de alimentos nutritivos y la educación alimentaria.

Hay que romper el ciclo de la violencia, no tratemos los síntomas y no el origen de la enfermedad; si no, acostumbrémonos a vivir en nuestra querida ratonera.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Las áreas naturales protegidas no son en sí una línea de pensamiento distinto a la biología de la conservación o la ecología de la conservación. Pero son una aplicación directa de acciones de conservación sobre el territorio; así es importante la reflexión de lo que son. Las áreas naturales protegidas representaron, a principios del siglo XX una aspiración romántica. A raíz de la Revolución Francesa y de la revolución industria, debido a la degradación y sobre utilización de los recursos naturales, se comenzó a dar más importancia a la conservación de las mismas; las formas y actuación han cambiado a lo largo del tiempo. Así que para entender las áreas naturales protegidas es necesario entender las raíces históricas de la conservación.

Conservacion y planificacion

Entendemos por conservación “un esfuerzo deliberado por evitar una degradación excesiva de los ecosistemas” (Margaleff, 1977), y le agregamos el concepto de Nueva Delhi, conservación: “uso sensato o juicioso de los recursos de la tierra” (UICN, 1969). Dentro de  estos dos principios, podemos enmarcar las tendencias de la conservación actual, que se desenvuelven por  dos ramas: una se centra los esfuerzos de conservación (como las áreas naturales protegidas) y otro, por el uso racional de los recursos (agricultura sostenible). Así, pasemos a examinar los primeros esfuerzos de conservación y sus motivaciones.

Los primeros modelos de conservación (preservación) se basaron en las características paisajísticas de los lugares, siendo las áreas naturales protegidas la primera forma de conservación. Las primeras formas de conservación del territorio fueron el Parque Nacional de Yellowstone y el  “Central  Park” de Nueva York. Así como algunos de los jardines franceses de finales del siglo XIX.  El “Central Park” y los jardines franceses se crearon para mostrar las especies de otras partes del mundo, así se convertirán en precursores de los primeros jardines botánicos. 

Por otra parte, Yellowstone es el primer territorio que se declaró oficialmente como Parque  Nacional en 1872. Este parque se creó con el fin de preservar la naturaleza tal cual estaba presente en ese momento. Por esto, se expulso a toda la población indígena residente. Así mismo se dijo que tenía que ser “para el uso y disfrute del pueblo” (Sellers, 1977). Esta idea persevera hasta nuestros días en muchas áreas protegidas del planeta, y es el concepto fundamental detrás de la idea de parque nacional: un lugar en el cual la población puede apreciar las bellezas paisajísticas de la naturaleza, el cual no puede ser utilizado más que para la recreación. 

Otro modelo interesante de comentar son las áreas naturales protegidas mediterráneas, en especial el modelo español, debido a la influencia que tiene este en América Latina. La idea de área natural protegida en España, así como en muchos de los países europeos, tiene tres raíces fundamentales que van a dar origen a algunos de los sistemas de conservación actuales. El interés de la realeza y aristocracia europea por la cacería fue uno de los motores  fundamentales para declarar algunas áreas (cotos) de uso especial para ese propósito.  Al mismo tiempo, los Ingenieros de  montes, también han tenido especial interés para el desarrollo de áreas de especial uso, en este caso, con fines de explotación forestal. Grupos de naturalistas, geólogos, excursionistas y pedagogos han utilizado partes del territorio con fines de educación, y han exigido la preservación de los recursos tal cual están en el momento  en  que lo han conocido (Casado, 2000). Todas estas presiones han servido de insumos para que, en 1916, se creara la primera ley de Parques Nacionales de España y en 1918 se declarara el primer parque nacional, el de Covadonga (ahora Parque nacional de Picos de Europa). 

Actualmente, son reconocidos numerosos bienes y servicios ligados a la naturalidad o seminaturalidad  de los ecosistemas, así las áreas naturales protegidas contribuyen al bienestar de la sociedad. Entre otros, pueden destacarse el mantenimiento de la diversidad biológica y de la calidad del paisaje, la regulación hídrica y de los ciclos de nutrientes, la producción del suelo, la protección  de catástrofes naturales y la provisión de lugares de recreo, educación, ciencia y cultura. 

Algunos de las peores presunciones que se pueden hacer es pensar que las áreas naturales protegidas están aisladas del medio que los rodea. Por lo tanto, no podemos seguir pensando que al delimitar en un mapa un área natural protegida ya se ha garantizado su protección, aun trabajando y tratando de preservar todos los recursos tal cual están dentro del área no va a garantizar su protección. La trama territorial es más complicada y extensa que los núcleos que llamamos áreas naturales protegidas. Las nuevas ideas sobre  áreas naturales protegidas son más extensas que los límites de una determinada área, tienen que ser concepciones territoriales integrales (Gomez-Limón et al., 2000).Los esfuerzos económicos, humanos y el soporte legislativo desarrollado en muchos de los países expresan la voluntad de conservación de la naturaleza. Cabe esperar que en las áreas naturales protegidas se cuiden con especial énfasis los valores ambientales, pero sin dejar de lado los beneficios sociales y económicos de las poblaciones vecinas.

Las áreas naturales protegidas constituyen herramientas eficaces para alcanzar los objetivos primarios de conservación que una nación se haya trazado; adecuadamente conservadas contribuyen de manera significativa a la protección y conservación de la diversidad natural. Al estar bien planificadas, administradas e implementadas generan beneficios biológicos y ecológicos al proteger especies vegetales y animales reguladoras del medio ambiente; generan beneficios económicos directos e indirectos y protegen los valores naturales y culturales más relevantes. 

Entonces, ¿Qué es un área natural protegida? Como hemos visto existen muchas influencias y razones precursoras de la idea de las áreas protegidos. Pero fue a partir de las primeras reuniones (Seattle 1962, Yellowstone 1972 y Bali 1982) que se sentaron las bases para crear la definición actual de área protegida, pero esta fue aprobada hasta el  IV Congreso de parques, Caracas 1992, “Parques para la vida”. Además en esta reunión se discutieron conceptos como “categorías de manejo”, “corredores” y “participación”. Además de los documentos obtenidos del IV Congreso mundial de parques, la cumbre de la tierra, Rio 1992, da origen a un convenio llamado de Diversidad Biológica, en dicho convenio en el Art. 8 sobre la conservación in situ obliga a las partes firmantes a “…establecer un sistema de espacios protegidos que garantice la conservación de la diversidad biológica…” (Convenio sobre Diversidad Biológica, 1992), además da una serie de lineamientos que van a nutrir el concepto actual de área protegida. Entonces un área natural protegida es: “Una zona de tierra y/o mar especialmente dedicada a la protección y mantenimiento de la diversidad biológica y de los recursos naturales y culturales asociados y gestionada legalmente o por otros medios eficaces” (Europarc y UICN, 1999)
En  pasado V Congreso de parques, Durban 2003, “Beneficios más allá de las fronteras”, el Acuerdo de Durbán reafirma la línea de acción que se ha venido realizando, pero advierte que hay un nuevo paradigma al cual nos tenemos que mover, hacia un comanejo de los espacios protegidos, una gestión descentralizada, en donde existan redes y no islas de conservación, el paradigma de la restauración y la facilitación de procesos.

A la fecha estamos con avances dispersos frente a Durban, y nos comenzamos a preparar para el congreso de Australia 2014; se prevé ya un énfasis en el establecimiento de áreas marinas protegidas, ya que es el vacio más importante que la red mundial de áreas protegidas tiene en este momento.

En El Salvador actualmente con la nueva política de medio ambiente, tiene un enfoque más integral, el Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes es un buen inicio, el único tema será ver si la posible dispersión de actividades podrá tener el beneficio deseado o tendrá un descuido a las joyas de la corona (áreas naturales protegidas). Si los recursos y la dirección son adecuadas este es un buen inicio para El Salvador. Así mismo el esfuerzo de Zonificación Ambiental, sobre todo el esfuerzo que se realizó en el Gran San Salvador y que se realizará en la Zona Costera será muy importante para tratar de integrar en el territorio esas distintas herramientas que hemos discutido en esta serie de cuatro artículos.

Las áreas naturales protegidas y su enfoque en el territorio son probablemente la herramienta más importante que tenemos en la actualidad para integrar la biología y ecología de la conservación, así como para integrar a los instrumentos de planificación con los de conservación. Es importante recordar que el enfoque de áreas protegidas no se termina en sus fronteras, el éxito de la conservación dependerá de poder integrar en una trama territorial los distintos enfoques del desarrollo sustentable. 

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 16 de enero de 2019

Independientemente de quien administre el Ejecutivo en el próximo quinquenio, necesitamos resolver algunos temas claves de nación. En este artículo enumero los cuatro que considero fundamentales de la agenda ambiental. Hay más, pero esto no debería de faltar en ningún programa de gobierno.

Agenda Ambiental El Salvador

1. Agua para todos: esta acción tiene como objetivo garantizar agua de calidad para todos, para cada uno de los habitantes de El Salvador, para los cultivos y para la industria. El 3 de diciembre de 2018 ya he dedicado una columna a este tema. Los puntos centrales son: gestión de aguas residuales, cuencas, áreas protegidas y sistema de distribución de agua potable. Independientemente que nuestros diputados solventen la deuda histórica de la ley general del agua, hay muchas cosas en que se pueden avanzar: se puede estandarizar todos los cobros relacionados a la gestión de agua potable y saneamiento; se puede coordinar mejor la inversión de esta compensación en un fondo de agua, enlazado al mejor manejo de áreas protegidas. Se puede impulsar la construcción de un sistema de saneamiento ambiental para el gran San Salvador. Se puede reparar los kilómetros de acueductos en mal estado.

2. Reforma al sistema gestión ambiental: El reporte de Doing Bussines 2019 califica a El Salvador como el décimo país del mundo que más se tarde en otorgar permisos de construcción, una de las principales razones es la ineficiencia del sistema de gestión ambiental. Esto no es responsabilidad exclusiva del MARN, muchos colegas prestadores de servicios ambientales no tienen las competencias adecuadas para los servicios que ofrecen. Muchas empresas, por ahorrarse tres pesos, pagan mal o contratan a prestadores de servicios ambientales sin experiencia. A pesar de los esfuerzos en mejorar, el sistema actual genera ineficiencias. Claramente Costa Rica y Belice hacen mucho mejor trabajo de conservación y manejo de sus recursos naturales. Y ellos son mucho más eficientes en sus sistemas de obtención de permisos, no podemos argumentar que nuestro sistema es estricto para obtener calidad. El Salvador pierde inversión por esa ineficiencia y pierde conservación, nos seguimos degradando. Hay que cambiar este perder-perder por un ganar-ganar.

3. Uso sostenible de los recursos naturales. Es necesario la utilización del recurso pesca, forestal, agrícola. Pero hay que hacerlo de mejor manera. Es necesario potenciar el enfoque de sostenibilidad en el Ministerio de Agricultura y Ganadería. Este enfoque tiene que reactivar el sector pesquero, hay que promover la acuacultura, las vedas y mejorar las artes de pesca para incrementar su productividad y conservación. Este enfoque promoverá la Agricultura sostenible, el mercado está preparado para consumir más orgánicos, más denominaciones de orígenes y más calidad, no podemos competir con países vecinos en volumen, pero sí podemos competir en calidad, en especialidad. Un enfoque que mejore la gestión del agua para riego: el agua en lluvias inunda, en época seca falta, hay que promover mejores sistemas de riego. Incentivo para la mejor producción forestal: hay que incentivar los cultivo agroforestales, como por ejemplo cacao. Hay que reformar el sistema cafetalero y diversificar la sombra del café.

4. Cultura Ambiental: El Salvador es un país sucio, nos moriremos si no hacemos algo urgentemente, esto seguirá provocando una tras otra epidemia de salud pública. Necesitamos encontrar la manera de que El Salvador sea un país limpio y eso solo se logra si hay una cultura ambiental distinta. Reciclaje: la basura es un negocio millonario, actualmente las alcaldías están atrapadas pagando a MIDES u otro relleno, grandes cantidades de dinero, para depositar los desechos sólidos que representan una parte muy elevada de sus presupuestos. Con un plan de reciclaje articulado, podemos darle valor agregado a la basura, podemos liberar el presupuesto de las alcaldías y podemos generar materia prima de calidad para la industria nacional. Pero esto se lograra si tenemos y promovemos una cultura ambiental distinta. Parques y recreación: necesitamos que la ciudadanía se comunique y se conecte nuevamente con la naturaleza, hay que rescatar parques, crear parques e incentivar los parques para la ciudadanía. Esto da salud y seguridad.

Cuatro temas clave que esperemos que un nuevo gobierno pueda fortalecer, como ven no es una laborar solo de un Ministerio, pasa por una articulación fuerte con ANDA, con Salud, con Agricultura y con las Alcaldías Municipales. Necesitamos un líder que tenga estos ejes claros para que no sea labor de un ministerio sino labor de un Gobierno.


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/