Category: Sostenibilidad


Hoy cumplí un hito para mi en FOMILENIO II. Hoy dimos un paso certero para poder hablar en El Salvador de playas limpias. Hoy la campaña de años cobra sentido. El Zonte será el emblema de playas limpias de El Salvador. Hoy comenzó la construcción del sistema de saneamiento (alcantarillado y tratamiento de aguas negras) de la playa El Zonte.

Zonte Surf

Hemos trabajado casi tres años en llegar a este día. Nos hemos puesto de acuerdo entre instituciones públicas, alcaldías, inversionistas, comunidad… todos. Ha sido un proceso participativo, han habido desencuentros, malestares, victorias y alegrías. Hemos luchado por tener una Playa Limpia. Esto es ya una realidad, ya se está trabajando en el alcantarillado de la zona, eso significa que si todos seguimos colaborando podemos recuperar el río El Zonte, que ya no será un río lleno de coliformes fecales, sino un río lleno de vida. Eso significa que una de las mejores playas de surf del país, tendrá la infraestructura necesaria para además ser una eco-playa, si ha esto le sumamos el esfuerzo que se está haciendo con jornadas de limpieza, con impulso del reciclaje, con cuidado de especies en peligro de extinción (tortugas marinas) esto lo convertirá en una playa modelo. Algo de lo que todos los salvadoreños debemos de estar orgullosos.

Este proyecto es un ejemplo que cuando nos juntamos y trabajemos las cosas nos salen bien. Mis más sinceros agradecimientos al equipo de FOMILENIO II (API) que ha trabajado en este proyecto. A Don Coqui (Alcalde de Chiltiupan) a Pupa (Alcalde de Tamanique), a Pedro, Derek y Camilo por quijotes emprendedores, que han creído en El Salvador y que están invirtiendo. Y a todos les recomiendo que vallan al Zonte, que utilicen sus hoteles, que aprendan SURF y que disfruten de un paraíso con playas limpias.


Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 7 de mayo de 2019

Cuando en 2005 creamos la Ley de Áreas Naturales Protegidas (LANP), incluimos una figura muy interesante. En el artículo 8 de la ley se establece el mecanismo de gestión de las áreas protegidas: un nivel estratégico, un nivel administrativo y un nivel local. A nivel local se crea la figura de los Comités Asesores Locales (COAL) “como el principal instrumento de participación y coordinación entre el área natural protegida y su espacio social aledaño”.

Estos COAL no buscaban ser una suma de ONG o Asociaciones de Desarrollo Comunitario (ADESCOS) ni burocratizar la administración de áreas protegidas, sino ser ese instrumento que permita desarrollar el área en armonía con su entorno. Estas figuras se recogen en muchas legislaciones a nivel mundial. La española, por ejemplo, habla de la creación de “Patronatos” para los Parque Nacionales, los cuales tiene una función un poco más amplia pero al fin de cuentas son un mecanismo de participación ciudadana. Son un directorio que regulas las actividades propuestas por la administración del parque.

La inversión que se está realizando en el Parque Cuscatlán en nuestro país no estará completa sin la inclusión de un “Patronato del Parque” aunque para parques municipales no está incluida la figura, si se puede utilizar aspectos de la LANP para guiar la creación del mismo. Este instrumento ayudará a una administración eficaz y transparente. Mismo instrumento debería aplicarse para la gestión del Parque Zoológico Nacional.

Ya sabemos de qué adolece el parque, ya sabemos cuál es la enfermedad. Ahora está en nosotros tratar de impulsar que se tome la medicina. Un patronato del parque dará credibilidad en cualquier acción que se promueva. El parque Zoológico ha adolecido del mismo mal por generaciones. Si hacemos una revisión de las hemerotecas nacionales encontraremos publicaciones de los 90, 80 y hasta de los años 70, con duras críticas a la administración del parque.

No es cierto que no se han intentado soluciones. Ha habido diversos directores del parque con coraje que han logrado algunos avances, se han hecho inversiones en infraestructura y reformas administrativas, pero no se ha logrado el éxito requerido y no se logrado transparente el uso de los recursos recaudados. Un patronato que vele por la buena administración de los recursos deberá ser un paso en el sentido correcto.

El espacio social aledaño son todos los implicados que puedan aportar para solventar los grandes problemas del Zoo, pueden ser ONGs que quieran aportar, algunas de las instituciones que su mandato de ley les atañe velar por la educación y la conservación de la biodiversidad, pero sobre todo de ciudadanos que por su trayectoria y honorabilidad puedan garantizar la transparencia en el uso de los recursos.

Teniendo en patronato, debemos pensar en reformar asuntos administrativos, mejoras y cambios de personal, asuntos técnicos del manejo de los recintos. Las remodelaciones que se planteen no tienen que ir en función de cómo se ve el Zoológico, sino como cumple mejor su función educativa. Habrá que pensar en el manejo de la entrada y la administración de ese fondo de actividades especiales y habrá que pensar en otras tantas cosas más. Pero no tiene sentido pensar en más cosas a menos que se cree y se seda la administración a un patronato.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 8 de enero de 2019

Cuando un año termina y comienza otro siempre se tiene la tentación de hacer balances, metas personales, metas corporativas o de país. Casi siempre lo hacemos. Pudiéramos hablar de las tragedias ocurridas en 2018, o de la administración Trump y los retrocesos en la EPA y en el Departamento del Interior de los EE. UU., o del acuerdo de Escazú, o las prohibiciones a las bolsas plásticas en todo el mundo.

Paul Polman Sustainability

En vez de esto, quiero dedicarle este primer artículo del año a Paul Polman, quien después de 10 años al mando de Unilever se retira. Polman es un graduado de administración de empresas, con maestría en Economía y otra en Finanzas. Es un hombre de negocios que antes de estar en Unilever, fue gerente en Procter & Gamble y Nestlé. Normalmente de un CEO se escribe sobre su legado por las ganancias o pérdidas que generó su gestión. En el caso de Polman, su legado es de sostenibilidad. Durante su gestión Unilever obtuvo rendimientos muy buenos, hubo crecimiento del valor para los accionistas, pero esto lo obtuvo haciendo las cosas de manera distinta.

La primera gran decisión fue suspender los reportes trimestrales. Wall Street está acostumbrada a medir el éxito en períodos de tres meses y predecir el crecimiento (o disminución) del valor de las acciones. Cuando Polman decide que no iba a revelar la información de esta manera estaba indicando que se sometería la dictadura cortoplacista de los inversionistas de Wall Street. Su segunda acción fue crear un nuevo modelo de negocios el cual llamó: Plan de Vida Sostenible (Sustainable living plan). No hay un plan de sostenibilidad en Unilever, hay un plan de negocios que es sostenible y así lo ampara su primera línea: “Creemos que el crecimiento sostenible y equitativo es la única forma de crear valor a largo plazo para nuestros grupos de interés. Por eso hemos colocado el Plan de vida sostenible de Unilever en el corazón de nuestro modelo de negocio”.

Polman logró generar sólidos resultados financieros al adquirir nuevas marcas, expandirse en mercados emergentes y ampliar el negocio de cuidado personal de la compañía. Al mismo tiempo, defendió el Plan de Vida Sostenible, que estableció objetivos ambiciosos como reducir el impacto ambiental de Unilever a la mitad para 2030, al tiempo que duplicaría las ventas. Una arriesgada meta que lo hizo tambalear con algunos de sus accionistas, pero creyeron en él y le apostaron, tanto que a pesar de tener una sustancial oferta de Kraft Heinz, decidieron pasar por que implicaba un cambio de cultura empresarial que no estaban dispuestos a perder, a pesar que les ofrecieron una prima del 18 % de sobre precio, Polman estaba seguro que Unilever en el largo plazo valdría mucho más que eso.

Para lograr esto, Polman les dio a los gerentes una amplia libertad para realizar cambios que podrían reducir el uso del agua y las emisiones de gases de efecto invernadero, mejorar la salud del suelo y generar menos residuos.

La estrategia de Polman no es sobre la sostenibilidad, es apoyarse en esta para traer rendimientos positivos de largo plazo a la empresa y lo realizó. Todavía Unilever tendrá un largo camino y Alan Jupe hereda unos zapatos muy grandes. Pero valdrá la pena ver el legado de Polman y el futuro desarrollo de esta empresa. En el camino a la sostenibilidad no solo es para ambientalistas hippies veganos radicales, sino que nos guían empresarios como Paul Polman.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Agua para todos

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 3 de diciembre de 2018

La mala gestión del agua no es responsabilidad exclusiva de una administración o de una institución, es también responsabilidad de algunos empresarios, agricultores y comunidades. Todos compartirnos la culpa de la mala gestión del agua. Desde los que desperdician el agua limpiando una acera; a los que barren la basura y la echan en los tragantes; a la empresa que ha operado por 20 años sin tener una planta de tratamiento; o todas las alcaldías que dan permisos de construcción y no tienen alcantarillado o una solución de saneamiento, que venden fantasmas de inversión que saben que no existe la capacidad real para realizarlos y que inexplicablemente favorecen a colegas.

No debería ser tan difícil, en un país como El Salvador, garantizar agua para todos. Para todos los salvadoreños, para la agricultura y para la industria. El Salvador tiene un superávit de agua, tenemos un promedio anual arriba de los 2000 mm. En escala mundial eso nos sitúa dentro de los climas más lluviosos. Aun así, no es misterio que existe una profunda crisis del agua. Esta crisis es mayoritariamente debida a una mala gestión del agua.

Es una de las crisis más importantes de nuestros tiempos, nos está matando. La mala calidad del agua nos enferma, el desbordamiento de ríos y quebradas nos ahoga, la falta de agua nos mata, nos hace migrar, nos hace tomar acciones desesperadas y fortalece el odio y la violencia. Es fácil de imaginar a los extremos que se puede llegar, si alguien le hecho veneno (contamina) al agua que toman sus hijos. Y es que hay una clara crisis de agua, hay una crisis de acceso al agua potable, esta es una crisis que no es por falta del recurso, es por mala gestión.

En el siglo 20 murieron 130 millones de personas como consecuencias de hambrunas, en una de las más grandes que afectó a Etiopía, Somalia y Chad a finales de los 70´s, la producción mundial de alimentos de esos años equivalía al 142% de lo necesario para alimentar a la humanidad. No se murieron por falta del recurso, murieron por una malévola inequidad. De las misma manera en El Salvador hoy no tenemos agua, no porque no exista el recurso, no tenemos agua porque hemos hecho una pésima gestión del recurso.

Agua para todos es una realidad que se puede alcanzar en corto tiempo. Tiene que ver con un concepto central y cuatro principios básicos. El agua es un derecho humano y la gestión del agua debería de estar guiada por la declaratoria de Dublín. El agua dulce es un recurso finito y vulnerable, esencial para sostener la vida, el desarrollo y el medio ambiente. El aprovechamiento y la gestión del agua deben inspirarse en un planteamiento basado en la participación de los usuarios, los planificadores y los responsables de las decisiones a todos los niveles. La mujer desempeña un papel fundamental en el abastecimiento, la gestión y la protección del agua. El agua tiene un valor económico en todos sus diversos usos en competencia a los que se destina y debería reconocérsele como un bien económico.

Para garantizar adherirse a estos principios, tenemos que hacer cuatro acciones claras: 1. Gestión de las aguas residuales: debemos todos pagar por el agua sucia que sacamos. 2. Gestión de cuencas: establecer con un sistema de cobro y pago por servicios ambientales. 3. Gestión de áreas protegidas: una aproximación ecosistémica a la gestión de territorios generadores de agua potable. 4. Gestión de la infraestructura: Inversión en distribución y reparación de acueductos.

No necesitamos un uso político, mediático, ni mucho menos electoral del agua. Necesitamos ciencia, principios y acciones concretas. Estas acciones son complejas pero no inalcanzables, si despolitizamos la gestión del agua, nos basamos en principios internacionales, podemos llegar a los consensos necesarios para que realmente tengamos Agua Para Todos.


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

Trabajar con niños y niñas es una alegría, ver la ilusión en sus ojos, la pasión por el descubrimiento. Hace unas semanas tuve la oportunidad de dar una charla a niños y niñas de cinco años en el colegio Highlands. Más que una charla compartimos media hora de juegos, hablando de tortugas terrestres y acuáticas. Hablando de las especies de tortugas, de como tiene que ser su cuido, de que tenemos que hacer para cuidar nuestros océanos y del maravillo viaje de las tortugas marinas. 

Niños y Tortugas

Es un privilegio trabajar con niños y niñas. Agradezco a FUNZEL y CALLOTL por ser parte de esta experiencia y ayudarme a jugar. 


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

Publicado en El Diario de Hoy 19 de Noviembre de 2018

El 9 de noviembre tuve la oportunidad de participar en la cumbre de liderazgo e innovación para la sostenibilidad, organizada por Viva Idea, esta tanque de pensamiento es parte del legado de Stephan Schmidheiny, un empresario y filántropo suizo que ha promovido el desarrollo sostenible en América Latina a través de la fundación de varias ONG: Fundes, Avina, MarViva, VivaTrust y VIVA Idea.

Esta oportunidad me ha hecho reflexionar en cómo hemos evolucionado en el mundo, desde la cumbre de Río de 1992 a la actualidad. La tarea sigue siendo enorme, pero también tenemos motivos para ser positivos. Schmidheiny fue uno de esos visionarios que impulsaron la realización de dicha cumbre, pero no porque fuera un ambientalista, que lo es, sino porque lo vio como una oportunidad empresarial, como el dueño de una de las empresas más grandes del mundo en el sector de materiales de construcción.

El informe Brundtland, en 1997, es la primera vez que se utiliza el termino desarrollo sostenible y es en la cumbre de la Tierra (Río, 1992) donde se plasma el primer gran compromiso mundial por su implementación. Ahora ya a más de 25 años de ese compromiso, hemos caído en la conclusión que solo con herramientas de formación empresarial podremos enrumbar este paradigma perdido. Los acuerdos mundiales no han logrado traer los grandes consensos necesarios para implementar lo el cambio de rumbo.

Los acuerdos de Paris, están en la cuerda floja, solo se logró por la gestión de Emmanuel Macróny el consenso entre Barack Obama y Xi Jinping. Cuando uno de estos tres actores cambió el acuerdo se ha puesto en la cuerda floja. Nuevamente ha puesto a la humanidad en peligro.

El planeta no está en crisis, está en crisis la existencia de la humanidad y la vida silvestre que conocemos. El planeta logrará subsistir aunque ya no exista la humanidad. Entonces estos consensos, este nuevo rumbo que buscamos no es para “salvar el planeta” es para salvarnos a nosotros. Dicho esto, las más grandes reflexiones que hemos compartido durante esta cumbre es la urgente necesidad de la intervención empresarial en esta solución. Hablamos de muchos casos de éxitos empresariales, donde han alineado los objetivos económicos de las empresas a los objetivos de sostenibilidad y esta receta está trayendo nuevos y muy interesantes negocios.

Para hacer está innovación disruptiva, las empresas tienen que asimilar en su ADN la sostenibilidad, no se trata de hacer sus productos un poco más verdes, se trata de crear empresas con propósito, se trata de hacer una revolución en la forma en que se hacen y entienden los negocios; grandes gigantes como Unilever, Chipotle, Nike, Ikea, Toyota, Tesla y otros más son empresas que sus emprendimientos sostenibles se han convertido en negocios billonarios (si con “b”). Este es el camino, no hay nada que nos impida que en Latinoamérica surja la nueva empresa billonaria.

Este es el mensaje de la cumbre, este es el cambio de rumbo que estamos tratando de construir, estamos en un momento de inflexión en donde nuestros negocios y nuestra propia supervivencia están en juego. Es hora de ver quiénes son las empresas que se atreverán a seguir este nuevo camino de innovación para la sostenibilidad. Y está en los gobiernos entender que es una de sus funciones primordiales ayudar en transformar la industria y regular la empresa, en buscar la innovación que pueda desencadenar el desarrollo económico. ¿Nos sumamos todos en hacer desarrollo sostenible?


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

El desarrollo sostenible es un balance entre la urbe y la naturaleza salvaje en su estado más puro. Y como estados interactúan entre los distintos escenarios del planeta. Haciendo un esfuerzo de abstracción podemos hablar de siete grandes escenarios o paisajes del planeta. Todos se mueven entre un eje que va desde el wilderness (Naturaleza Salvaje en su estado puro) a la gran urbe.

Desarrollo Sostenible

Cuando hablamos de wilderness no nos referimos necesariamente a un bosque, sino al punto más natural de un paisaje, puede ser un desierto, un océano o la selva, nos referimos a aquellas áreas donde no tenemos nada o casi nada de interacción con el ser humano. Es necesario preservar estas áreas, porque normalmente son fuente de biodiversidad y son ejemplos del planeta sin interacción humana. Estas áreas las deberíamos de considerar áreas núcleo donde no debería darse ningún uso.

Después de estas zonas tenemos las áreas protegidas, que son sitios casi igual a los anteriores, pero que tiene fines recreativos y educativos, son áreas donde la interacción con el ser humano es necesaria para que este regrese y se reconecte con la naturaleza. Tenemos muchos parque nacionales en el mundo que cumplen esta funcionan. Alrededor de estas tenemos las zonas de reserva o buffer zones más uso, agricultura sostenible, extracción controlada, siempre y cuando se resguarden los principios ecológicos necesarios para su sostenibilidad. En esta escenario vemos las mejores prácticas de la humanidad para tratar que el uso extractivo (siguen escenario) sea menos intenso. Pero la duda subsiste si estas prácticas agrícolas sostenibles, son suficientes para alimentar a la humanidad.

Acercándonos a la urbe están una de los escenarios más importantes, los de uso extractivo (agrícola y minero). Estas zonas nos las que alimentan a la humanidad, tanto de comida como tal, pero también de todas las materias primas que necesitan. Luego tenemos el mundo rural, esto grupos o pequeños asentamientos humanos que normalmente trabajan y viven de las zonas extractivas. En este mundo por supuesto hay que incluir las zonas costero-marinas donde habitan los recolectores primarios (pescadores). Luego tenemos el mundo suburbano, que todo aquello que gira alrededor de las ciudades que son fuente de alimento, personas o industria, según sea la necesidad. Y por último el logro por excelencia de la humanidad la Urbe. Es aquí donde se desarrollan la mayor cantidad de interacciones artificiales (originadas por la humanidad).

La sostenibilidad es encontrar este balance entre los siete escenarios del planeta. Hacemos esfuerzos por naturalizar la urbe (huertos caseros, jardines, entre otros) e impactamos la naturaleza en su estado puro con extractos de artificialidad. Solo si conseguimos que las interacciones sean en sentido positivo lograremos que siga existiendo esta nuestra casa común.

Y en nuestro país tenemos todos estos escenarios y tenemos todas estas intersecciones, ¿será que es posible lograr que caminemos más hacia la sostenibilidad? ¿Será que podemos lograr que las metas de desarrollo integren esta visión? ¿O será que la mezquindad, la falta de visión y el inmediatismo nos seguirán comiendo el mandado?

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy 20 de octubre de 2018

Aun cuando cada vez más empresas se suman a la tendencia de implementar más y más prácticas responsables en respuesta a las necesidades de sus stakeholders, hay muchos que creen que son soluciones parciales y frecuentemente se les da el estigma que son una ilusión, que es un “greenwash”, una pantomima para dar la apariencia de responsabilidad.

Pero hay un cambio de paradigma, durante el Congreso de ciencia y sostenibilidad de Copenhague (2016) el presidente del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, por sus siglas en inglés) dijo que hoy las empresas van más allá de la RSE, buscan incorporar la sostenibilidad como parte integral de sus actividades, bajo el principio de que ninguna empresa puede ser exitosa sin que se desarrolle su comunidad.

La WBCSD representa a las 200 corporaciones más grandes del planeta; por tanto, la conclusión que hace Peter Bakker (Presidente de la WBCSD) es sumamente potente, ya que exige al resto de empresas atender los costes reales de las personas, la sociedad y el planeta, como verdadero motor del desarrollo empresarial. También es un llamado a integrar estas prácticas en toda la cadena de valor de las empresas, los proveedores de estas corporaciones tendrán también que estar listos para este cambio de paradigma.

Déjeme ser completamente claro: la RSE es positiva y ha sido un gran avance, pero apenas toca la superficie. Para generar un impacto real en un mundo tan complejo es necesario una aproximación distinta. En 2016, la Universidad Técnica de Dinamarca revisó 40,000 informes de RSE solo en un 5 % se hacía referencia a capacidad de carga del planeta. La verdad es que estamos claros que no vivimos dentro de los límites planetarios, actualmente se necesitan 1.5 planetas para cubrir estas necesidades de todos sus habitantes, esto genera una mayor desigualdad, se genera un desequilibrio que con solo RSE no podremos abordar. Aunque cada día se sumen más empresas a prácticas de RSE todavía los indicadores mundiales nos reflejan que no estamos teniendo un impacto significativo, por tanto no estamos logrando el desarrollo de nuestras comunidades y por tanto estamos limitando el potencial desarrollo empresarial.

Partamos de otro hecho, Milton Friedman decía que “la responsabilidad social de las negocios era incrementar sus ganancias”, en sentido estricto tiene razón, pero Richard Thaler nos ofrece una perspectiva más amplia en su libro “Nudge”, Friedman estaría en lo correcto si nos basamos en que todas las personas hacen decisiones perfectas, esto significaría con toda la información necesaria, esto nunca ocurre. Friedman no anticipó la preferencia del consumidor por productos éticos o verdes, solo evaluó el incremento de los gastos para las corporaciones asociados a la responsabilidad social.

Los humanos, desde una perspectiva económica, no tomamos decisiones racionales, tenemos nuestras propias experiencias, restricciones y prejuicios. Esto abre una inmensa oportunidad para tomar decisiones en el entorno empresarial basadas en la sostenibilidad de los productos, ya que al final el desarrollo colectivo producirá mayores utilidades para la empresa.

Si aceptamos que tenemos que ir más allá de las mejoras incrementales simples y que necesitamos realmente transformar lo que hacemos en apoyo de un futuro verdaderamente sostenible, entonces tenemos que ir mucho más lejos. La integración de la sostenibilidad en el corazón de los negocios, en un contexto de alta volatilidad, requiere estrategias mucho más dinámicas, una innovación disruptiva.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

La veda hace agua

Sea turtles El Salvador

Sea turtles El Salvador

Publicado el 18 de agosto de 2014 en El Diario de Hoy

Hay peligro real que todo el esfuerzo que el país ha hecho se venga al traste. No quiero ser fatalista pero el proceso de conservación de tortugas marinas está en una fase crítica. La veda total y permanente del consumo de huevos de tortuga ya tiene cinco años y durante estos cinco primeros años contó con decidido apoyo de USAID; ahora los salvadoreños estamos solos y llegó la hora de demostrar que el cambio es irreversible.

Un estudio hace cinco años hablaba que más del 90 % de los salvadoreños pensaba que estaba bien comer huevos de tortuga, cinco años después encontramos sólo 4 % que dice que come huevos de tortuga y un 26 % que dice que comería si tuviera la oportunidad. Hemos cambiado de un 90 % a un 30 % de consumidores potenciales en sólo cinco años, es un cambio histórico en el país. Es un ejemplo que los salvadoreños cuando queremos podemos.

La estrategia fue, por un lado, concientizar a todos los salvadoreños que “Yo no como huevos de tortuga”, era el camino a seguir. Y lo logramos, sólo un 30 % de potenciales depredadores quedan. Por el otro lado había que trabajar con los medios de vida de las comunidades costeras. Para esto se estructuraron viveros en donde se da una compensación de dos dólares por docena recibida. De esta manera los tortugueros podían seguir obteniendo algún ingreso, mientras el peso de la ley caía fuerte sobre los que no cumplen la normativa.

Ahora los corrales siguen funcionando, con el aporte de la empresa privada salvadoreña y de algunas alcaldías visionarias; el Fondo Iniciativa para las Américas también apoya. La campaña para ser “Uno más que no como huevos de tortuga” sigue viva. Pero hay grave peligro que se pierda lo ganado.

La veda hace agua, se cuelan los saqueadores de tortugas, playas como San Diego, la Zunganera o La Puntilla se han convertido en lugar donde abundan los saqueadores; los tortugueros concientizados los combaten en las playas pero sin más apoyo no lo van a lograr. Los restaurantes parece que ya han perdido el miedo a las sanciones: en el Mercado Central, en el mercadito de Merliot, enfrente a la gasolinera del puerto de La Libertad, en los restaurantes flotantes de la Puntilla y muchos otros lugares han regresado al menú los huevos de tortuga.

Estamos en un punto débil, necesitamos acciones urgentes y recursos para poder seguir con el proceso. Pero sobre todo una fuerte aplicación de la ley. Necesitamos la denuncia social, es importante tomar fotos de restaurantes o personas que trafican, necesitamos que estas lleguen a la Fiscalía y que se procese a todos estos pequeños delincuentes.

El Salvador cambió, es un nuevo país, no podemos dar un paso atrás. También por eso de una vez por todas firmemos la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, sólo nosotros y un par de países no somos firmantes y tenemos un ejemplar programa de conservación, urge ser parte y urge garantizar que el programa continúe.

*Director Ejecutivo FUNZEL.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. http://www.samayoavaliente.com

El Salvador es un país con 21 mil kilómetros cuadrados, con una línea costera de 321 kilómetros, sí tomamos la definición de franja costera de 20 kilómetros al interior de la dicha línea, entonces un tercio del país es costa y sí le agregamos la extensión de mar, según la definición en el artículo 84 de la Constitución, que son hasta las 200 millas náuticas desde la línea de marea más baja. Eso hace unos 100 mil kilómetros cuadrados de océano salvadoreño. Conclusión, El Salvador es más mar y costa que tierra firme.
En tierra firme nos cansamos de convivir con la miseria. De convivir con la gañanería política. Son innumerables las historias de pequeños truhanes que se aprovechan de su pequeño círculo de poder para tratar de llevarse algunos pesos de más. “Ponete vivo que si no el otro se lo lleva”, parece ser la frase insignia de muchos salvadoreños. Comprensible por el hacinamiento en que vivimos, pero inadmisible como sociedad. Convivimos en infierno legal entorno al derecho sobre las tierras, sino pregunten a cualquier dueño de una pequeña parcela o gran finca si no ha tenido problemas. 

 

En tierra firme abundan quienes tratan de mover un cerco para que su casa de playa tenga jardín más grande o por la necesidad de cultivar unos metros más de milpa. No quiero hacer un juicio de valor sobre sí en un caso está bien y en el otro no, el asunto es que no hay seguridad jurídica. Y eso sólo por poner unos cuantos ejemplos, ¿y si miramos al mar?
En el mar de nuestro país sucede de todo. Está en el olvido, nuestra ciudades, nuestras preocupaciones y nuestro diario vivir sucede de espaldas al mar. Tiramos la basura a los ríos y quebradas que van a parar al mar; utilizamos plaguicidas, fertilizantes y madurantes que van a parar al mar; dejamos que pasen narcolanchas; nuestra fuerza naval no tiene gasolina para mover sus botes; dejamos pescar a la flota camaronera en las tres millas náuticas que están prohibidas por ley; dejamos que se aletee tiburón; dejamos que exista piratería, cuántos no han sido robados mar adentro; dejamos que nuestros pescadores sean parte del circuito de narcomenudeo; permitimos que delfines y tortugas mueran por barcos que pescan con redes de arrastre; permitimos que se pesque hasta el agotamiento de nuestros recursos; permitimos que se pesque langosta de tallas que no han llegado a la edad reproductiva; permitimos que se arponee sin control (delfines, meros, etc.); permitimos que se pesque con dinamita; permitimos que se pesquen tiburones bebés; permitimos que en Acajutla los barcos descarguen las aguas de lastre sin ningún control e investigación; permitimos la pesca con palangre y centenares de tiburones, tortugas y delfines quedan enganchados con anzuelos hasta que mueren y le decimos pesca incidental; permitimos que barcos con bandera taiwanesa aleteen tiburón en nuestras mares; permitimos que ciudades hagan sus descargas de aguas negras en el mar sin tratamiento alguno, y cuantas cosas más que no nos enteramos.
El problema de nuestro mar es grave, ahí van a parar todos los desechos de la tierra, ese maravilloso océano que tenemos frente a nuestras costas merece respeto y admiración; ese recurso tan valioso que lo hemos tenido a nuestras espaldas merece mucho trabajo para protegerlo. Este no es un llamado solamente conservacionista, es una necesidad para comenzar de una vez por todas a ordenar El Salvador; a utilizar las maravillas que tenemos en una forma positiva y solventar nuestros problemas y porque esta vez no lo hacemos… ¡desde el mar hasta el Pital!
Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional del desarrollo de las sostenibilidad empresarial y consultor/speaker sobre sotenibilidad ambietnal y gobernanza corporativa.
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