Category: Sostenibilidad


Pueden leer el reportaje completo en: https://www.vidayexito.net/negocios/ternova-soluciones-inteligentes-que-transforman-el-manana/

Publicado Originalmente en 10 de noviembre de 2020 en El Diario de Hoy 

Para generar estrategias de sostenibilidad en el sector público y privado se necesita de inversión, financiación o de recursos económicos. Por ello, en la Cumbre de la Tierra (Brasil, 1992) se crearon los Fondos Ambientales (FA). Se trata de organizaciones manejadas como mecanismos financieros que complementan las acciones del Gobierno para fomentar el trabajo sostenible en las empresas y así velar por el medio ambiente.

Existen muchas finalidades de los fondos; por ejemplo, en Costa Rica uno de los fondos más exitoso que existe es FONAFIFO, el cual administra un sistema de pago y cobro por servicios ambientales desde hace décadas y ha traído dos contribuciones esenciales en del desarrollo del país. Lo primero aumentó la cobertura y la gestión efectiva de la red de áreas protegidas. Lo segundo, ha permitido ser uno de los bastiones principales en la creciente conversión de más industrias carbono neutral, sin la existencia del fondo la transición sería mucho más complicada.

En El Salvador tenemos dos fondos ambientales, uno creado por ley de medio ambiente (FONAES) y otro creado por un “canje de deuda por naturaleza” del gobierno de los Estados Unidos (FIAES). Ambas instituciones han tenido sus más y sus menos; algunas administraciones las transformaron en un barril sin fondo de atracción de compensación ambiental, otras las convirtieron un una fina herramienta de desarrollo rural y un breve período fueron el bastión de la política de áreas protegidas del país.

Hace unos días me topé con la agradable noticia de que me nombraron como representante del sector de Bosques Tropicales en el Consejo Administrativo del FIAES. El proceso de nombramiento es un tanto complicado, porque pasa por votación de los representantes de cada uno de los sectores, más revisión y chequeo de parte de los representantes del Gobierno de El Salvador y Estados Unidos, para al final aterrizar en una propuesta de representantes. Me acompañarán en el Consejo Administrativo grandes personas a quienes admiro mucho por su profesionalismo y dedicación a la conservación de la naturaleza. Esperamos juntos poder darle un enfoque en los aspectos más importantes para el país.
Sin duda desde mi lado, como miembro del Consejo Mundial de Áreas Protegidas, ese será uno de mis mayores intereses y segundo como representante del sector privado daré mucho énfasis en el involucramiento del sector; vamos a ver cómo hacemos que sus inversiones en compensación ambiental se vean reflejadas en compromisos de largo plazo para mejorar la sostenibilidad de su inversión y los entornos donde estas se sitúan.

Al final de cuentas, queremos aportar como siempre en brindar transparencia, rendición de cuentas y una profunda convicción en la sostenibilidad de El Salvador. Los fondos ambientales son un excelente vehículo para la definición y cumplimiento de metas de largo plazo. Vamos a reexaminar y conjuntar las visiones de todos para poder construir un El Salvador sostenible.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Son pocos los que han reflexionado en las afecciones y patologías que se pueden desarrollar por este prolongado estado de estrés, especialmente preocupante es la psicología de la niñez. Aun en el mejor de los casos, donde viven en un hogar compuesto por padre y madre; y estos tengan las condiciones mínimas de vivienda que permita el mínimo de esparcimiento, esto situación de cuarentena es extremadamente dura.

Espacios públicos abiertos

No voy a debatir sobre los beneficios al sistema de salud o la prevención de muertes, o las afectaciones a la economía o al empleo. Sino que lo vamos a hablar de lo que esta situación le está produciendo a nuestra niñez y juventud. De entrada, sabemos que las condiciones de nuestra niñez y juventud no son ni cerca de ideales, la gran mayoría de hogares rotos, la gran mayoría de casas en estado sumamente precario, la gran mayoría de barrios tomados por las pandillas.

Si a esta zozobra habitual, le sumamos la falta de estructura educativa y les quitamos los pocos espacios disponibles de sano esparcimiento, el resultado es fatal. ¿qué vamos a hacer para volver a motivar a los jóvenes? ¿Como les decimos a esos niños que vale la pena su país? ¿qué esperanza les va a quedar, si los poco que tienen se los han quitado?

La recuperación de barrios y espacios públicos siempre ha sido una de las tareas más importantes para la reconstrucción del tejido sociales, pero ahora en estos tiempos y con periodos de cuarentena y privación de espacios por más de 3 meses seguidos, no son importantes, son necesarios. Necesitamos encontrar maneras de generar espacios de convivencia libres de COVID, necesitamos con extrema urgencia, que nos regresen nuestros parques.

Necesitamos que el Parque Cuscatlán regrese a cumplir su función, nadie está hablando de trasladar al riesgo y que el parque se vuelva un centro de contagios, estamos hablando de una apertura de los espacios públicos al aire libre, de manera ordenada, donde un grupo familiar, que de todas maneras conviven en espacios cerrados, puedan salir y caminar, ver árboles, comerse un mango y pensar en algo más que no sea si se van a morir el día siguiente.

Es que esa sensación que la muerte está a la vuelta de la esquina, real o imaginaria, solo llevará a que cada día más los niños y los jóvenes pierdan cualquier esperanza de un mejor mañana y entonces cuando eso pase, no habrá quien les diga que no tienen que migrar, no habrá quien les diga que no vale la pena unirse a una mara, cuando has perdido todo hasta la mano amiga de un marero puede ser reconfortante.

Por tanto, si el análisis científico es que le país no está listo para la reapertura económica, no pierdan ni un segundo más en buscar la reapertura de los espacios públicos al aire abierto, la salud mental de una generación lo necesita, el país lo necesita no sigamos acumulando energías potencialmente volátiles e innecesarias en una sociedad donde poco necesita para arder. #usamascarilla

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 12 de enero de 2020

Es una tragedia lo sucedido en Australia, fue una tragedia lo que pasó el año pasado en el Amazonas, en Siberia o en California. Es un efecto más del cambio climático. No importa si son provocados o naturales, el cambio climático es un factor de aumento de vulnerabilidad, o sea, las cosas serán peores. Estos incendios con un verano menos seco en Australia hubieran sido fácilmente controlables.

Los fenómenos de blanqueamos de los corales son otro efecto de la tragedia de nuestros tiempos. Cuando el coral muere solo queda la estructura calcárea, se producen grandes cementerios blancos en los arrecifes, producto del sobrecalentamiento de los mares o los cambios en los patrones de salinidad. Si los corales mueren, muere toda la vida marina asociada a ellos, perdemos millones de toneladas de alimento para la humanidad por esto.

Los ambientalistas tendemos a oírnos fatalistas cuando hablamos de estas cosas y la verdad la crisis climática no es para menos. Pero los grandes cambios o las grandes soluciones no son soluciones de arriba hacia abajo, son de abajo hacia arriba. Solo cuando los patrones de conducta y de comportamiento cambian entonces las cosas sucederán. Lo que quiero decir es que el motor más grande del cambio, en el sistema económico en que vivimos, es el patrón de conducta del consumidor; si afectamos y cambiamos este patrón, entonces encontraremos soluciones.

Por ejemplo, aunque todavía podemos mejorar mucho en la protección de la tortuga marina, El Salvador cambió en 2009, no porque hubo un decreto de prohibición. Eso no provocó el cambio. El cambio genuino fue el programa de conservación de tortugas marinas, que fomentó el cambio del depredador de tortugas a conservador de tortugas. El que encontró el giro de negocio, a liberar tortugas como una fuente de ingreso, en contraposición a vender los huevos. Al cambiar la actividad económica se lograron los cambios permanentes y a la fecha así es: los lugares en los que el modelo económico funcionó son donde la tortuga se sigue conservando. Los otros lugares, a pesar de la prohibición, siguen igual

El mismo caso es con la regulación del carbono, una alternativa como el “cap and trade” o los grandes mercados de carbono propuestos por el acuerdo de París, son una solución económica la cual puede permitir que logremos la descarbonización del mundo. Una prohibición al carbono sería ilógica y contraproducente al bienestar de las personas.

Lo de Australia es impresionante, al mismo tiempo absurdo. Es un retroceso para la humanidad, pero sobre todo es una vista al futuro, esto será cada vez más frecuente. Todos tenemos la posibilidad de poder hacer algo al respecto. Nuestros hábitos de consumo podrán evitar que más Koalas se quemen. Si elegimos productos carbono neutral, si le reclamamos a las empresas que sean y adopten prácticas de carbono neutralidad, si exigimos una mejor matriz energética, si adoptamos y consumimos productos que sean descarbonizados, si optamos por productos que vienen de mejores prácticas agrícolas, si le apostamos a la electromovilidad, si somos más eficientes en el transporte de bienes de consumo, si consumimos más reciclado, si hacemos todas estas cosas entonces y solo entonces estaremos en camino a la descarbonización del mundo y entonces podremos soñar con un mundo mejor. Todos podemos ser carbono neutral.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

A veces una idea sencilla toma fuerza y se convierte en una gran solución. La carbono neutralidad ha pasado ya por sus ires y venires, el protocolo de Kyoto fue un punto de partida para saber contar los gases de efecto invernadero (GEI) y Paris nos proponía una forma de fijar límites planetarios. Todavía hay un mundo que recorrer en la carbononeutralidad, pero el mundo avanza. Ahora en la crisis actual relacionada el mundo del plástico en los océanos surge una alternativa que parece tiene todas las posibilidades de ser ganadora. Ser plástico neutral. Esto significa que de alguna manera compensar (offset) de tu huella plástica. Hay un cambio de actitud, por ejemplo, el impacto del plástico oceánico se vería significativamente mermado sí los usuarios de los materiales los depositaran en el lugar correcto. Tendríamos un cambio significativo sí los encargado de la gestión de residuos tuvieran infraestructura adecuada. Pero, aun así, existe plástico y existirá plástico que se produce. Porque no existe una solución que genere un menor impacto ambiental, no lo es el algodón, el vidrio o el papel. Por tanto, necesitamos encontrar soluciones que compensen el uso del plástico. Plastic Bank ofrece una alternativa interesante y la tomé. Pero una alternativa más interesante aun es comprar productos con alto contenido de reciclado, es la única manera en que garantizaremos tener un mundo plástico neutral.
Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Salvemos el Océano

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 29 de septiembre de 2019

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 es “conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”. Esto es algo que la mayoría de las personas concuerda que es importante. Esto es algo que el concierto de las naciones ha dicho que es algo que vale la pena lograr. Ahora la gran pregunta es ¿cómo lo hacemos?

Salvamos el océano

En mayo del 2019 Laffoley y colaboradores publicaron, en la revista Aquatic Conservation, ocho acciones urgentes y simultáneas para la restauración de la salud del océano. Dan Laffoley es un científico líder de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas, organización a la cual tengo el orgullo de pertenecer, en temas de conservación de lo océanos. En este artículo se suman investigadores de las universidades más importantes en temas marinos de Reino Unido, Nueva Zelanda, Australia, Alemania, Canadá y Noruega… un compendio de autoridades en la materia.

Creo que magistralmente han dado en los ocho grandes temas que deberíamos trabajo si nos interesa salvador los océanos. En primer lugar, y sobre todas las cosas, necesitamos abordar el tema del cambio climático. Este es, sin lugar a duda, el tema más importante y que mayor afectación tiene sobre los océanos. Esto está produciendo cambios en las corrientes marinas, cambio en la salinidad, acidificación del agua y muchas otras cuestiones más. Cada una de ellas trae cambios sustanciales al ecosistema marino y en muchos casos ya lo ha afectado de manera irreversible. Nunca más tendremos los mismos mares que teníamos hace unos pocos años. Por tanto, es urgente un acuerdo global y una solución práctica como el “cap and trade” o una solución similar que sea pensada desde la economía ambiental y siga reglas de mercado.

En segundo lugar, se necesita un acuerdo global sobre Alta Mar. Sigue siendo un lugar sin dueño, que sigue siendo víctima de la tragedia de los comunes. Una base común o una estructura que potencie la cooperación es la única alternativa viable. Tercero, proteger al menos el 30% de las áreas marinas incluidas grandes áreas de alta mar. Necesitamos seguir redoblando esfuerzos en aumentar las áreas marinas protegidas y su gestión efectiva. Cuarto: Una moratoria a la explotación minera de profundidad. Necesitamos más conocimiento científico para saber el efecto que está trayendo el “Deep sea-mining”. Quinto: Terminar con la sobre pesca y las prácticas ilegales y no reguladas de pesca. La sobrepesca ya ha causado extinciones, algo que se consideraba imposible, pero desde el siglo pasado pesquerías enteras han colapsado. Todavía tenemos mucho trabajo que hacer con la pesca legal, además tenemos un creciente problema de uso de artes de pesca ilegales, una no reportería adecuada de las agencias pesqueras y prácticas no sostenibles de pesca.

Sexto, una radical disminución de la contaminación marina. Esta, según los autores, viene dada primordialmente por los ríos, tenemos cada vea más efectos de eutrofización por exceso de nutrientes, esto significa que mucha materia orgánica es arrastrada por los ríos, tenemos cada vez más problemas por exceso de plaguicidas, fertilizantes, aguas negras y otros tantos factores de contaminación química y bioquímica que están alterando los estuarios, deltas de ríos, manglares y marismas. Estos hábitats son de los más importantes en temas de regulación del clima y fuente productividad primaria.

El océano tiene que dejar de ser nuestro basurero, hay que detener el vertido de materia radiactiva, de residuos sólidos y materiales persistentes. Además, hay que tomar acciones para impedir el ingreso de desechos al océano. Necesitamos encontrar soluciones de producción sostenible de llantas, cosméticos, pinturas, empaques, envases y otros, urge mejorar los sistemas de tratamiento de desechos y limpiar lo ya afectado. Este tema me apasiona y en estos días dedico la mayor parte de mi tiempo, pero como ven solo es una pequeña parte de una de las acciones de las ocho prioritarias y urgentes.

Séptimo, establecer mecanismos financieros que permitan el manejo y conservación de los océanos. Octavo, incrementar la investigación científica y la transferencia de información. En la era del “big data” podemos, mediante las soluciones tecnológicas existentes ofrecer soluciones que permitan entender mejor los océanos.

La solución a los problemas marinos es compleja, ya antes había dedicado un artículo a la solución de problemas complejos, acá un ejemplo de como podemos y debemos enfrentar este problema si lo que queremos es Salvar los Océanos.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 119 de septiembre de 2019

Del 21 al 23 de septiembre las Naciones Unidas ha convocado a los países de todo el mundo a una nueva discusión sobre el cambio climático. Siempre hace falta recordar que este es uno de los grandes problemas de la humanidad. Evidente es que nuestro planeta cada vez nos asombra con nuevas olas de calor, con la pérdida de hielo en Groenlandia, con huracanes devastadores, con sequías prolongadas, con erosión costera y tantos otros hechos que comprueban los terribles efectos que está trayendo el cambio climático en el mundo.

Nuevamente el Secretario General, Antonio Guterres, nos llama a que los países se comprometan con garantizar que el aumento de la temperatura no sea mayor a 1.5°C. Esto nos mantendría dentro del espectro seguro, más siempre implicaría un cambio en los patrones del clima. Este evento es la antesala de la PreCOP25 en Costa Rica y la COP 25 en Santiago de Chile. Es un nuevo impulso para tratar de poner en agenda el cambio climático.

Es un poco cansado regresar a estas discusiones y sentir que no existen avances. El tema importante en esta ocasión es que la discusión estará en coordenadas latinoamericanas y esto es una oportunidad. Las grandes discusiones sobre cambio climático están separadas en grandes bloques geopolíticos. Estados Unidos y China son un universo aparte, pero la Unión Europea, Sureste Asiático, las islas del Pacífico siempre tienen posturas de bloque.
Ahora será muy importante tener una postura por lo menos centroamericana y fijar temas que puedan ser interesantes para nosotros. Evidentemente el tema de financiamiento es clave, pero en este caso el hecho de ser pequeño es una ventaja, es mucho más fácil para un país pequeño adaptarse; por ejemplo, Costa Rica que ha evolucionado de una declaratoria de Carbono Neutral a una de descarbonización.

Ser carbono neutral implica que el balance entre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) es compensado por una forma de colectar esos mismos GEI mediante algún método: reforestación y manejo de bosques es el más atractivo. Para Costa Rica eso ha sido un balance complicado de obtener, pero están en ese camino. Ahora la descarbonización implica bajar la emisión de GEI, lo cual a nivel país implica una reforma a la matriz energética y en segundo lugar a la movilidad. Estas deberán ser ejes centrales de la política pública centroamericana. En ese sentido, son interesantes los planteamientos del Gobierno de El Salvador en cuanto sus propuestas de movilidad y gestión de la energía geotérmica.

Esperemos que con estas jornadas que empiezan el 21 de septiembre la humanidad tenga una bocanada de esperanza, algo que necesitamos urgentemente. Me gusta mucho que en el primer evento serán 500 jóvenes de todo el mundo que harán un llamado a todos los gobiernos, para pedir que para su generación se tomen en serio el cambio climático. La sorpresa que tenemos es que hay muchas Gretas Thumbergs dispuestas a hablar y retarnos a tener un mundo mejor. Así que… comiencen los Juegos del Cambio Climático…

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy 25 de julio de 2019

Garret Hardim escribió en la revista Science en 1968 un artículo que se llamó “La tragedia de los comunes”. Esta ha sido la aproximación a problemas como la crisis de los océanos y, por tanto, nos plantea retos para poder intervenir.

La sobrepesca seguirá ocurriendo si seguimos abordando el tema desde esta óptica. Debemos tener una aproximación distinta. Elinor Ostrom ganó el premio Nobel de Economía por su aporte al gobierno de los comunes, una óptica distinta al problema de los comunes.

El ejemplo clásico de la tragedia de los comunes es un sistema de riego. Cuando un sistema es lo suficientemente grande para que se pueda utilizar por una multitud de actores y los esfuerzos para excluir de los beneficios es costoso, estamos en el escenario perfecto. Hardin explica que cuando esto ocurre si no existe un “gobierno” que regule, el sistema tenderá a la ineficiencia, porque no hay motivación alguna ni confianza en el vecino para autorregularse. La conclusión es que es fácil y racional que los vecinos tomen agua sin pagar su cuota o tomen más de lo autorizado, solo por la sensación que si ellos no lo hacen el vecino siguiente se aprovechará. Esto lleva a un agotamiento del recurso y colapso del sistema.

Normalmente la solución la tragedia de los comunes ha venido en dos líneas. Opción 1: como los individuos no son capaces de gobernarse y hacen un mal usos del elemento común, entonces un gobierno central definirá las leyes y administrará el recurso. Esta opción no funciona por ejemplo en los océanos donde no hay posibilidad de un gobierno central. Y aun en la gestión de parques municipales o sistemas de riego da lugar a distorsiones que no logran el objetivo de un buen gobierno del común. En estos sistemas es racional que surja la corrupción.

Opción 2: como el problema fundamental es el hecho de que el común no es propiedad de nadie, por ende, la solución es privatizarlo, establecer o delegar autoridad a un ente privado que lo considere como propio y por tanto lo gestione obteniendo ganancia en dicho proceso. Numerosos son los ejemplos donde esta solución no ha sido la ideal y tiene a crear distorsiones y desigualdades. ¿Podemos gobernar el agua potable desde un ente privado y garantizar que la gran mayoría tenga acceso al recurso? Unos argumentan que sí, otros que no. Pero una vez más hay casos que no podrán ser resueltos por una privatización. ¿Qué pasa con aquellos comunes que no tienen un valor comercial? Por ejemplo, la gestión de un área protegida que no permite por su función el uso público. ¿Cuál es entonces la alternativa?

Ostrom propone y demuestra que existen condiciones en las cuales un recurso común se autorregula. La regulación de los comunes por autogestión no tiene reglas específicas, sino que ella identifica “principios de diseño” que son elementos que permiten o facilitan el cumplimiento de las reglas por parte de los “apropiadores” generación tras generación. Ostrom en su artículo 2002 “COMMON-POOL RESOURCES AND INSTITUTIONS: TOWARD A REVISED THEORY” desarrolla sobre los atributos que tiene el recurso y los apropiadores. La mayoría de estos atributos se puede modelar y fomentar, por tanto, es posible fomentar la autorregulación de los comunes maximizando la bien común y evitando la tragedia. Entender estos principios y facilitar su aparición nos pudiera ayudar a gestionar algunos de los grandes retos de nuestro tiempo, como los desechos en los océanos. Aquí nos queda la tarea de los que queremos resolver temas complejos.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Una amiga, bueno más bien una guía, me recordó que para cambiar algo hay que estar “adentro”. Después de cuatro años en Fomilenio II decidí aceptar un nuevo reto. Me ha costado tomar esta decisión porque me fascinaba mi trabajo en Apuesta por Inversiones (API), me siento orgulloso de haber sido parte del equipo que logró que se comprometiera, el sector privado, a invertir 150 millones de dólares. Logramos ayudar a que se generara nueva inversión del sector transable en El Salvador. Eso significa empleo y desarrollo.

Estas inversiones son además un ejemplo de cumplimiento de estándares ambientales y sociales, mucho más allá de lo que te pide la legislación nacional. Lo mejor de todo es que no es por obligación sino por convicción. Me siento satisfecho de haber contribuido al desarrollo sostenible de El Salvador.

En el camino me he encontrado con empresarios excepcionales, comprometidos con el país, también con funcionarios públicos que no conocen horario de salida, que hacen lo imposible para no ahogarse en la burocracia y tiene una vocación de servicio público que serían la envía de cualquier gobierno. Tenemos muchas joyas en El Salvador.

Ahora, comienzo un nuevo camino, un nuevo reto con una nueva familia, este equipo cree en la sostenibilidad, de entrada me han reciben con el reto de ser carbono neutral. Esta empresa tiene un propósito, proveer empaques para un mundo mejor. Esta empresa se propone liderar desde El Salvador la nueva economía del plástico.

No hay nada que me mueva más que un reto. Así que con la convicción profunda he aceptado el reto de este nuevo trabajo. Y les digo que no descansaré para que sea una todavía mejor empresa. Vamos a construir casas de material reciclado, vamos a liderar en sostenibilidad, vamos a tener la primera eco-moneda, vamos ha impulsar más el reciclaje, vamos a innovar con materiales, vamos a crecer más el voluntariado y la cultura ambiental, vamos a soñar juntos con un El Salvador sostenible, mis amigos los invito a que se unan y soñemos juntos.

Públicado orginalmente en El Diario de Hoy el 19 de mayo de 2019

En el medio biológico todo funciona en ciclos. La fotosíntesis es un proceso circular que produce alimento, el ciclo de Krebs es el un proceso circular que produce energía; también los procesos macroscópicos en su forma natural son ciclos, por ejemplo el del agua o las funciones ecosistémicas dentro de un bosque. Todo es un ciclo, no existe un principio ni un fin. La única fuente externa que hay en la naturaleza es el sol, luego todos los nutrientes y elementos son finitos, solo se transforman. La cadena trófica de un ecosistema tiene productores (plantas), aquellos que reciben la energía externa (sol) y los nutrientes del sustrato, las transforman en alimento (para ellos mismos). Luego están los consumidores primarios (herbívoros) que son aquellos que se alimentan de productores. Luego están los consumidores secundarios (carnívoros) que se alimentas en consumidores primarios. Y por último, para cerrar el ciclo, los descomponedores. Estos seres maravillosos que transforman tanto a productores y consumidores en nutrientes nuevamente. Así se cierra el ciclo.

La economía funciona de una manera similar. Existe extracción de material prima, luego transformación y empaque, transporte y distribución, uso y luego fin de su vida. A diferencia de los ciclos naturales, esto es lineal y, por tanto, genera dos puntos críticos. Estos puntos críticos son los que tienen a la humanidad en crisis. Por una parte, la extracción de materia prima es finita y se han hecho grandes esfuerzos para mejor en este extremo.

La humanidad ha mejorado sus técnicas de producción agrícola y de extracción mineral. Pero todavía nos queda un largo camino que recorrer, los recursos de la tierra son finitos y la capacidad de innovación también lo es. En algún momento en esta carrera nos tropezaremos de una manera que va más allá de nuestra comprensión, agotaremos nuestros recursos, acabaremos con nuestra biodiversidad y, por ende, terminaremos con las condiciones actuales de vida.

Por el otro extremo, tenemos la otra crisis, el fin de vida de los productos. Esto nos sigue ocasionando grandes problemas ambientales: la crisis de nuestros océanos, la incapacidad nuestra de regular nuestro consumo y el aumento desmedido de las áreas dedicadas a los desechos. Más aun, materiales que podrían tener muchas vidas solo tienen uno y se acumulan y ocasionan mayores impactos.

La economía circular busca atacar ambos extremos del problema, la función de los descomponedores. Como hacemos para que estos “desechos” sean otra vez materias prima. Esto parte de entender mejor la maravilla de funciones que tienen las bacterias, los hongos y tantos otros seres vivos que ayudan a que la naturaleza no agote sus recursos. La función de reciclar es urgente en nuestra economía; mientras más cobre reciclemos, menos cobre necesitaremos extraer. Es lógico y tiene sentido económico cerrar el círculo.

Implementar la economía circular es la nueva gran frontera de oportunidades, la nueva gran riqueza está en aquellas empresas que comprendan e implementes esquemas de economía circular. La verdadera sostenibilidad está en romper la dependencia a lo materia prima exógena y la creación de modelos donde se pueda producir nuestra propia energía y materia prima. Viva la revolución circular.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/