Category: Océanos


A veces una idea sencilla toma fuerza y se convierte en una gran solución. La carbono neutralidad ha pasado ya por sus ires y venires, el protocolo de Kyoto fue un punto de partida para saber contar los gases de efecto invernadero (GEI) y Paris nos proponía una forma de fijar límites planetarios. Todavía hay un mundo que recorrer en la carbononeutralidad, pero el mundo avanza. Ahora en la crisis actual relacionada el mundo del plástico en los océanos surge una alternativa que parece tiene todas las posibilidades de ser ganadora. Ser plástico neutral. Esto significa que de alguna manera compensar (offset) de tu huella plástica. Hay un cambio de actitud, por ejemplo, el impacto del plástico oceánico se vería significativamente mermado sí los usuarios de los materiales los depositaran en el lugar correcto. Tendríamos un cambio significativo sí los encargado de la gestión de residuos tuvieran infraestructura adecuada. Pero, aun así, existe plástico y existirá plástico que se produce. Porque no existe una solución que genere un menor impacto ambiental, no lo es el algodón, el vidrio o el papel. Por tanto, necesitamos encontrar soluciones que compensen el uso del plástico. Plastic Bank ofrece una alternativa interesante y la tomé. Pero una alternativa más interesante aun es comprar productos con alto contenido de reciclado, es la única manera en que garantizaremos tener un mundo plástico neutral.
Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Salvemos el Océano

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 29 de septiembre de 2019

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 es “conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”. Esto es algo que la mayoría de las personas concuerda que es importante. Esto es algo que el concierto de las naciones ha dicho que es algo que vale la pena lograr. Ahora la gran pregunta es ¿cómo lo hacemos?

Salvamos el océano

En mayo del 2019 Laffoley y colaboradores publicaron, en la revista Aquatic Conservation, ocho acciones urgentes y simultáneas para la restauración de la salud del océano. Dan Laffoley es un científico líder de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas, organización a la cual tengo el orgullo de pertenecer, en temas de conservación de lo océanos. En este artículo se suman investigadores de las universidades más importantes en temas marinos de Reino Unido, Nueva Zelanda, Australia, Alemania, Canadá y Noruega… un compendio de autoridades en la materia.

Creo que magistralmente han dado en los ocho grandes temas que deberíamos trabajo si nos interesa salvador los océanos. En primer lugar, y sobre todas las cosas, necesitamos abordar el tema del cambio climático. Este es, sin lugar a duda, el tema más importante y que mayor afectación tiene sobre los océanos. Esto está produciendo cambios en las corrientes marinas, cambio en la salinidad, acidificación del agua y muchas otras cuestiones más. Cada una de ellas trae cambios sustanciales al ecosistema marino y en muchos casos ya lo ha afectado de manera irreversible. Nunca más tendremos los mismos mares que teníamos hace unos pocos años. Por tanto, es urgente un acuerdo global y una solución práctica como el “cap and trade” o una solución similar que sea pensada desde la economía ambiental y siga reglas de mercado.

En segundo lugar, se necesita un acuerdo global sobre Alta Mar. Sigue siendo un lugar sin dueño, que sigue siendo víctima de la tragedia de los comunes. Una base común o una estructura que potencie la cooperación es la única alternativa viable. Tercero, proteger al menos el 30% de las áreas marinas incluidas grandes áreas de alta mar. Necesitamos seguir redoblando esfuerzos en aumentar las áreas marinas protegidas y su gestión efectiva. Cuarto: Una moratoria a la explotación minera de profundidad. Necesitamos más conocimiento científico para saber el efecto que está trayendo el “Deep sea-mining”. Quinto: Terminar con la sobre pesca y las prácticas ilegales y no reguladas de pesca. La sobrepesca ya ha causado extinciones, algo que se consideraba imposible, pero desde el siglo pasado pesquerías enteras han colapsado. Todavía tenemos mucho trabajo que hacer con la pesca legal, además tenemos un creciente problema de uso de artes de pesca ilegales, una no reportería adecuada de las agencias pesqueras y prácticas no sostenibles de pesca.

Sexto, una radical disminución de la contaminación marina. Esta, según los autores, viene dada primordialmente por los ríos, tenemos cada vea más efectos de eutrofización por exceso de nutrientes, esto significa que mucha materia orgánica es arrastrada por los ríos, tenemos cada vez más problemas por exceso de plaguicidas, fertilizantes, aguas negras y otros tantos factores de contaminación química y bioquímica que están alterando los estuarios, deltas de ríos, manglares y marismas. Estos hábitats son de los más importantes en temas de regulación del clima y fuente productividad primaria.

El océano tiene que dejar de ser nuestro basurero, hay que detener el vertido de materia radiactiva, de residuos sólidos y materiales persistentes. Además, hay que tomar acciones para impedir el ingreso de desechos al océano. Necesitamos encontrar soluciones de producción sostenible de llantas, cosméticos, pinturas, empaques, envases y otros, urge mejorar los sistemas de tratamiento de desechos y limpiar lo ya afectado. Este tema me apasiona y en estos días dedico la mayor parte de mi tiempo, pero como ven solo es una pequeña parte de una de las acciones de las ocho prioritarias y urgentes.

Séptimo, establecer mecanismos financieros que permitan el manejo y conservación de los océanos. Octavo, incrementar la investigación científica y la transferencia de información. En la era del “big data” podemos, mediante las soluciones tecnológicas existentes ofrecer soluciones que permitan entender mejor los océanos.

La solución a los problemas marinos es compleja, ya antes había dedicado un artículo a la solución de problemas complejos, acá un ejemplo de como podemos y debemos enfrentar este problema si lo que queremos es Salvar los Océanos.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Hoy cumplí un hito para mi en FOMILENIO II. Hoy dimos un paso certero para poder hablar en El Salvador de playas limpias. Hoy la campaña de años cobra sentido. El Zonte será el emblema de playas limpias de El Salvador. Hoy comenzó la construcción del sistema de saneamiento (alcantarillado y tratamiento de aguas negras) de la playa El Zonte.

Zonte Surf

Hemos trabajado casi tres años en llegar a este día. Nos hemos puesto de acuerdo entre instituciones públicas, alcaldías, inversionistas, comunidad… todos. Ha sido un proceso participativo, han habido desencuentros, malestares, victorias y alegrías. Hemos luchado por tener una Playa Limpia. Esto es ya una realidad, ya se está trabajando en el alcantarillado de la zona, eso significa que si todos seguimos colaborando podemos recuperar el río El Zonte, que ya no será un río lleno de coliformes fecales, sino un río lleno de vida. Eso significa que una de las mejores playas de surf del país, tendrá la infraestructura necesaria para además ser una eco-playa, si ha esto le sumamos el esfuerzo que se está haciendo con jornadas de limpieza, con impulso del reciclaje, con cuidado de especies en peligro de extinción (tortugas marinas) esto lo convertirá en una playa modelo. Algo de lo que todos los salvadoreños debemos de estar orgullosos.

Este proyecto es un ejemplo que cuando nos juntamos y trabajemos las cosas nos salen bien. Mis más sinceros agradecimientos al equipo de FOMILENIO II (API) que ha trabajado en este proyecto. A Don Coqui (Alcalde de Chiltiupan) a Pupa (Alcalde de Tamanique), a Pedro, Derek y Camilo por quijotes emprendedores, que han creído en El Salvador y que están invirtiendo. Y a todos les recomiendo que vallan al Zonte, que utilicen sus hoteles, que aprendan SURF y que disfruten de un paraíso con playas limpias.

Agua para todos

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 3 de diciembre de 2018

La mala gestión del agua no es responsabilidad exclusiva de una administración o de una institución, es también responsabilidad de algunos empresarios, agricultores y comunidades. Todos compartirnos la culpa de la mala gestión del agua. Desde los que desperdician el agua limpiando una acera; a los que barren la basura y la echan en los tragantes; a la empresa que ha operado por 20 años sin tener una planta de tratamiento; o todas las alcaldías que dan permisos de construcción y no tienen alcantarillado o una solución de saneamiento, que venden fantasmas de inversión que saben que no existe la capacidad real para realizarlos y que inexplicablemente favorecen a colegas.

No debería ser tan difícil, en un país como El Salvador, garantizar agua para todos. Para todos los salvadoreños, para la agricultura y para la industria. El Salvador tiene un superávit de agua, tenemos un promedio anual arriba de los 2000 mm. En escala mundial eso nos sitúa dentro de los climas más lluviosos. Aun así, no es misterio que existe una profunda crisis del agua. Esta crisis es mayoritariamente debida a una mala gestión del agua.

Es una de las crisis más importantes de nuestros tiempos, nos está matando. La mala calidad del agua nos enferma, el desbordamiento de ríos y quebradas nos ahoga, la falta de agua nos mata, nos hace migrar, nos hace tomar acciones desesperadas y fortalece el odio y la violencia. Es fácil de imaginar a los extremos que se puede llegar, si alguien le hecho veneno (contamina) al agua que toman sus hijos. Y es que hay una clara crisis de agua, hay una crisis de acceso al agua potable, esta es una crisis que no es por falta del recurso, es por mala gestión.

En el siglo 20 murieron 130 millones de personas como consecuencias de hambrunas, en una de las más grandes que afectó a Etiopía, Somalia y Chad a finales de los 70´s, la producción mundial de alimentos de esos años equivalía al 142% de lo necesario para alimentar a la humanidad. No se murieron por falta del recurso, murieron por una malévola inequidad. De las misma manera en El Salvador hoy no tenemos agua, no porque no exista el recurso, no tenemos agua porque hemos hecho una pésima gestión del recurso.

Agua para todos es una realidad que se puede alcanzar en corto tiempo. Tiene que ver con un concepto central y cuatro principios básicos. El agua es un derecho humano y la gestión del agua debería de estar guiada por la declaratoria de Dublín. El agua dulce es un recurso finito y vulnerable, esencial para sostener la vida, el desarrollo y el medio ambiente. El aprovechamiento y la gestión del agua deben inspirarse en un planteamiento basado en la participación de los usuarios, los planificadores y los responsables de las decisiones a todos los niveles. La mujer desempeña un papel fundamental en el abastecimiento, la gestión y la protección del agua. El agua tiene un valor económico en todos sus diversos usos en competencia a los que se destina y debería reconocérsele como un bien económico.

Para garantizar adherirse a estos principios, tenemos que hacer cuatro acciones claras: 1. Gestión de las aguas residuales: debemos todos pagar por el agua sucia que sacamos. 2. Gestión de cuencas: establecer con un sistema de cobro y pago por servicios ambientales. 3. Gestión de áreas protegidas: una aproximación ecosistémica a la gestión de territorios generadores de agua potable. 4. Gestión de la infraestructura: Inversión en distribución y reparación de acueductos.

No necesitamos un uso político, mediático, ni mucho menos electoral del agua. Necesitamos ciencia, principios y acciones concretas. Estas acciones son complejas pero no inalcanzables, si despolitizamos la gestión del agua, nos basamos en principios internacionales, podemos llegar a los consensos necesarios para que realmente tengamos Agua Para Todos.


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

Trabajar con niños y niñas es una alegría, ver la ilusión en sus ojos, la pasión por el descubrimiento. Hace unas semanas tuve la oportunidad de dar una charla a niños y niñas de cinco años en el colegio Highlands. Más que una charla compartimos media hora de juegos, hablando de tortugas terrestres y acuáticas. Hablando de las especies de tortugas, de como tiene que ser su cuido, de que tenemos que hacer para cuidar nuestros océanos y del maravillo viaje de las tortugas marinas. 

Niños y Tortugas

Es un privilegio trabajar con niños y niñas. Agradezco a FUNZEL y CALLOTL por ser parte de esta experiencia y ayudarme a jugar. 


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

El desarrollo sostenible es un balance entre la urbe y la naturaleza salvaje en su estado más puro. Y como estados interactúan entre los distintos escenarios del planeta. Haciendo un esfuerzo de abstracción podemos hablar de siete grandes escenarios o paisajes del planeta. Todos se mueven entre un eje que va desde el wilderness (Naturaleza Salvaje en su estado puro) a la gran urbe.

Desarrollo Sostenible

Cuando hablamos de wilderness no nos referimos necesariamente a un bosque, sino al punto más natural de un paisaje, puede ser un desierto, un océano o la selva, nos referimos a aquellas áreas donde no tenemos nada o casi nada de interacción con el ser humano. Es necesario preservar estas áreas, porque normalmente son fuente de biodiversidad y son ejemplos del planeta sin interacción humana. Estas áreas las deberíamos de considerar áreas núcleo donde no debería darse ningún uso.

Después de estas zonas tenemos las áreas protegidas, que son sitios casi igual a los anteriores, pero que tiene fines recreativos y educativos, son áreas donde la interacción con el ser humano es necesaria para que este regrese y se reconecte con la naturaleza. Tenemos muchos parque nacionales en el mundo que cumplen esta funcionan. Alrededor de estas tenemos las zonas de reserva o buffer zones más uso, agricultura sostenible, extracción controlada, siempre y cuando se resguarden los principios ecológicos necesarios para su sostenibilidad. En esta escenario vemos las mejores prácticas de la humanidad para tratar que el uso extractivo (siguen escenario) sea menos intenso. Pero la duda subsiste si estas prácticas agrícolas sostenibles, son suficientes para alimentar a la humanidad.

Acercándonos a la urbe están una de los escenarios más importantes, los de uso extractivo (agrícola y minero). Estas zonas nos las que alimentan a la humanidad, tanto de comida como tal, pero también de todas las materias primas que necesitan. Luego tenemos el mundo rural, esto grupos o pequeños asentamientos humanos que normalmente trabajan y viven de las zonas extractivas. En este mundo por supuesto hay que incluir las zonas costero-marinas donde habitan los recolectores primarios (pescadores). Luego tenemos el mundo suburbano, que todo aquello que gira alrededor de las ciudades que son fuente de alimento, personas o industria, según sea la necesidad. Y por último el logro por excelencia de la humanidad la Urbe. Es aquí donde se desarrollan la mayor cantidad de interacciones artificiales (originadas por la humanidad).

La sostenibilidad es encontrar este balance entre los siete escenarios del planeta. Hacemos esfuerzos por naturalizar la urbe (huertos caseros, jardines, entre otros) e impactamos la naturaleza en su estado puro con extractos de artificialidad. Solo si conseguimos que las interacciones sean en sentido positivo lograremos que siga existiendo esta nuestra casa común.

Y en nuestro país tenemos todos estos escenarios y tenemos todas estas intersecciones, ¿será que es posible lograr que caminemos más hacia la sostenibilidad? ¿Será que podemos lograr que las metas de desarrollo integren esta visión? ¿O será que la mezquindad, la falta de visión y el inmediatismo nos seguirán comiendo el mandado?

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

La veda hace agua

Sea turtles El Salvador

Sea turtles El Salvador

Publicado el 18 de agosto de 2014 en El Diario de Hoy

Hay peligro real que todo el esfuerzo que el país ha hecho se venga al traste. No quiero ser fatalista pero el proceso de conservación de tortugas marinas está en una fase crítica. La veda total y permanente del consumo de huevos de tortuga ya tiene cinco años y durante estos cinco primeros años contó con decidido apoyo de USAID; ahora los salvadoreños estamos solos y llegó la hora de demostrar que el cambio es irreversible.

Un estudio hace cinco años hablaba que más del 90 % de los salvadoreños pensaba que estaba bien comer huevos de tortuga, cinco años después encontramos sólo 4 % que dice que come huevos de tortuga y un 26 % que dice que comería si tuviera la oportunidad. Hemos cambiado de un 90 % a un 30 % de consumidores potenciales en sólo cinco años, es un cambio histórico en el país. Es un ejemplo que los salvadoreños cuando queremos podemos.

La estrategia fue, por un lado, concientizar a todos los salvadoreños que “Yo no como huevos de tortuga”, era el camino a seguir. Y lo logramos, sólo un 30 % de potenciales depredadores quedan. Por el otro lado había que trabajar con los medios de vida de las comunidades costeras. Para esto se estructuraron viveros en donde se da una compensación de dos dólares por docena recibida. De esta manera los tortugueros podían seguir obteniendo algún ingreso, mientras el peso de la ley caía fuerte sobre los que no cumplen la normativa.

Ahora los corrales siguen funcionando, con el aporte de la empresa privada salvadoreña y de algunas alcaldías visionarias; el Fondo Iniciativa para las Américas también apoya. La campaña para ser “Uno más que no como huevos de tortuga” sigue viva. Pero hay grave peligro que se pierda lo ganado.

La veda hace agua, se cuelan los saqueadores de tortugas, playas como San Diego, la Zunganera o La Puntilla se han convertido en lugar donde abundan los saqueadores; los tortugueros concientizados los combaten en las playas pero sin más apoyo no lo van a lograr. Los restaurantes parece que ya han perdido el miedo a las sanciones: en el Mercado Central, en el mercadito de Merliot, enfrente a la gasolinera del puerto de La Libertad, en los restaurantes flotantes de la Puntilla y muchos otros lugares han regresado al menú los huevos de tortuga.

Estamos en un punto débil, necesitamos acciones urgentes y recursos para poder seguir con el proceso. Pero sobre todo una fuerte aplicación de la ley. Necesitamos la denuncia social, es importante tomar fotos de restaurantes o personas que trafican, necesitamos que estas lleguen a la Fiscalía y que se procese a todos estos pequeños delincuentes.

El Salvador cambió, es un nuevo país, no podemos dar un paso atrás. También por eso de una vez por todas firmemos la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, sólo nosotros y un par de países no somos firmantes y tenemos un ejemplar programa de conservación, urge ser parte y urge garantizar que el programa continúe.

*Director Ejecutivo FUNZEL.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. http://www.samayoavaliente.com

El Salvador es un país con 21 mil kilómetros cuadrados, con una línea costera de 321 kilómetros, sí tomamos la definición de franja costera de 20 kilómetros al interior de la dicha línea, entonces un tercio del país es costa y sí le agregamos la extensión de mar, según la definición en el artículo 84 de la Constitución, que son hasta las 200 millas náuticas desde la línea de marea más baja. Eso hace unos 100 mil kilómetros cuadrados de océano salvadoreño. Conclusión, El Salvador es más mar y costa que tierra firme.
En tierra firme nos cansamos de convivir con la miseria. De convivir con la gañanería política. Son innumerables las historias de pequeños truhanes que se aprovechan de su pequeño círculo de poder para tratar de llevarse algunos pesos de más. “Ponete vivo que si no el otro se lo lleva”, parece ser la frase insignia de muchos salvadoreños. Comprensible por el hacinamiento en que vivimos, pero inadmisible como sociedad. Convivimos en infierno legal entorno al derecho sobre las tierras, sino pregunten a cualquier dueño de una pequeña parcela o gran finca si no ha tenido problemas. 

 

En tierra firme abundan quienes tratan de mover un cerco para que su casa de playa tenga jardín más grande o por la necesidad de cultivar unos metros más de milpa. No quiero hacer un juicio de valor sobre sí en un caso está bien y en el otro no, el asunto es que no hay seguridad jurídica. Y eso sólo por poner unos cuantos ejemplos, ¿y si miramos al mar?
En el mar de nuestro país sucede de todo. Está en el olvido, nuestra ciudades, nuestras preocupaciones y nuestro diario vivir sucede de espaldas al mar. Tiramos la basura a los ríos y quebradas que van a parar al mar; utilizamos plaguicidas, fertilizantes y madurantes que van a parar al mar; dejamos que pasen narcolanchas; nuestra fuerza naval no tiene gasolina para mover sus botes; dejamos pescar a la flota camaronera en las tres millas náuticas que están prohibidas por ley; dejamos que se aletee tiburón; dejamos que exista piratería, cuántos no han sido robados mar adentro; dejamos que nuestros pescadores sean parte del circuito de narcomenudeo; permitimos que delfines y tortugas mueran por barcos que pescan con redes de arrastre; permitimos que se pesque hasta el agotamiento de nuestros recursos; permitimos que se pesque langosta de tallas que no han llegado a la edad reproductiva; permitimos que se arponee sin control (delfines, meros, etc.); permitimos que se pesque con dinamita; permitimos que se pesquen tiburones bebés; permitimos que en Acajutla los barcos descarguen las aguas de lastre sin ningún control e investigación; permitimos la pesca con palangre y centenares de tiburones, tortugas y delfines quedan enganchados con anzuelos hasta que mueren y le decimos pesca incidental; permitimos que barcos con bandera taiwanesa aleteen tiburón en nuestras mares; permitimos que ciudades hagan sus descargas de aguas negras en el mar sin tratamiento alguno, y cuantas cosas más que no nos enteramos.
El problema de nuestro mar es grave, ahí van a parar todos los desechos de la tierra, ese maravilloso océano que tenemos frente a nuestras costas merece respeto y admiración; ese recurso tan valioso que lo hemos tenido a nuestras espaldas merece mucho trabajo para protegerlo. Este no es un llamado solamente conservacionista, es una necesidad para comenzar de una vez por todas a ordenar El Salvador; a utilizar las maravillas que tenemos en una forma positiva y solventar nuestros problemas y porque esta vez no lo hacemos… ¡desde el mar hasta el Pital!
Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional del desarrollo de las sostenibilidad empresarial y consultor/speaker sobre sotenibilidad ambietnal y gobernanza corporativa.
Más información en: