Category: Ciencia


La veda hace agua

Sea turtles El Salvador

Sea turtles El Salvador

Publicado el 18 de agosto de 2014 en El Diario de Hoy

Hay peligro real que todo el esfuerzo que el país ha hecho se venga al traste. No quiero ser fatalista pero el proceso de conservación de tortugas marinas está en una fase crítica. La veda total y permanente del consumo de huevos de tortuga ya tiene cinco años y durante estos cinco primeros años contó con decidido apoyo de USAID; ahora los salvadoreños estamos solos y llegó la hora de demostrar que el cambio es irreversible.

Un estudio hace cinco años hablaba que más del 90 % de los salvadoreños pensaba que estaba bien comer huevos de tortuga, cinco años después encontramos sólo 4 % que dice que come huevos de tortuga y un 26 % que dice que comería si tuviera la oportunidad. Hemos cambiado de un 90 % a un 30 % de consumidores potenciales en sólo cinco años, es un cambio histórico en el país. Es un ejemplo que los salvadoreños cuando queremos podemos.

La estrategia fue, por un lado, concientizar a todos los salvadoreños que “Yo no como huevos de tortuga”, era el camino a seguir. Y lo logramos, sólo un 30 % de potenciales depredadores quedan. Por el otro lado había que trabajar con los medios de vida de las comunidades costeras. Para esto se estructuraron viveros en donde se da una compensación de dos dólares por docena recibida. De esta manera los tortugueros podían seguir obteniendo algún ingreso, mientras el peso de la ley caía fuerte sobre los que no cumplen la normativa.

Ahora los corrales siguen funcionando, con el aporte de la empresa privada salvadoreña y de algunas alcaldías visionarias; el Fondo Iniciativa para las Américas también apoya. La campaña para ser “Uno más que no como huevos de tortuga” sigue viva. Pero hay grave peligro que se pierda lo ganado.

La veda hace agua, se cuelan los saqueadores de tortugas, playas como San Diego, la Zunganera o La Puntilla se han convertido en lugar donde abundan los saqueadores; los tortugueros concientizados los combaten en las playas pero sin más apoyo no lo van a lograr. Los restaurantes parece que ya han perdido el miedo a las sanciones: en el Mercado Central, en el mercadito de Merliot, enfrente a la gasolinera del puerto de La Libertad, en los restaurantes flotantes de la Puntilla y muchos otros lugares han regresado al menú los huevos de tortuga.

Estamos en un punto débil, necesitamos acciones urgentes y recursos para poder seguir con el proceso. Pero sobre todo una fuerte aplicación de la ley. Necesitamos la denuncia social, es importante tomar fotos de restaurantes o personas que trafican, necesitamos que estas lleguen a la Fiscalía y que se procese a todos estos pequeños delincuentes.

El Salvador cambió, es un nuevo país, no podemos dar un paso atrás. También por eso de una vez por todas firmemos la Convención Interamericana para la Protección y Conservación de las Tortugas Marinas, sólo nosotros y un par de países no somos firmantes y tenemos un ejemplar programa de conservación, urge ser parte y urge garantizar que el programa continúe.

*Director Ejecutivo FUNZEL.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. http://www.samayoavaliente.com

El Salvador es un país con 21 mil kilómetros cuadrados, con una línea costera de 321 kilómetros, sí tomamos la definición de franja costera de 20 kilómetros al interior de la dicha línea, entonces un tercio del país es costa y sí le agregamos la extensión de mar, según la definición en el artículo 84 de la Constitución, que son hasta las 200 millas náuticas desde la línea de marea más baja. Eso hace unos 100 mil kilómetros cuadrados de océano salvadoreño. Conclusión, El Salvador es más mar y costa que tierra firme.
En tierra firme nos cansamos de convivir con la miseria. De convivir con la gañanería política. Son innumerables las historias de pequeños truhanes que se aprovechan de su pequeño círculo de poder para tratar de llevarse algunos pesos de más. “Ponete vivo que si no el otro se lo lleva”, parece ser la frase insignia de muchos salvadoreños. Comprensible por el hacinamiento en que vivimos, pero inadmisible como sociedad. Convivimos en infierno legal entorno al derecho sobre las tierras, sino pregunten a cualquier dueño de una pequeña parcela o gran finca si no ha tenido problemas. 

 

En tierra firme abundan quienes tratan de mover un cerco para que su casa de playa tenga jardín más grande o por la necesidad de cultivar unos metros más de milpa. No quiero hacer un juicio de valor sobre sí en un caso está bien y en el otro no, el asunto es que no hay seguridad jurídica. Y eso sólo por poner unos cuantos ejemplos, ¿y si miramos al mar?
En el mar de nuestro país sucede de todo. Está en el olvido, nuestra ciudades, nuestras preocupaciones y nuestro diario vivir sucede de espaldas al mar. Tiramos la basura a los ríos y quebradas que van a parar al mar; utilizamos plaguicidas, fertilizantes y madurantes que van a parar al mar; dejamos que pasen narcolanchas; nuestra fuerza naval no tiene gasolina para mover sus botes; dejamos pescar a la flota camaronera en las tres millas náuticas que están prohibidas por ley; dejamos que se aletee tiburón; dejamos que exista piratería, cuántos no han sido robados mar adentro; dejamos que nuestros pescadores sean parte del circuito de narcomenudeo; permitimos que delfines y tortugas mueran por barcos que pescan con redes de arrastre; permitimos que se pesque hasta el agotamiento de nuestros recursos; permitimos que se pesque langosta de tallas que no han llegado a la edad reproductiva; permitimos que se arponee sin control (delfines, meros, etc.); permitimos que se pesque con dinamita; permitimos que se pesquen tiburones bebés; permitimos que en Acajutla los barcos descarguen las aguas de lastre sin ningún control e investigación; permitimos la pesca con palangre y centenares de tiburones, tortugas y delfines quedan enganchados con anzuelos hasta que mueren y le decimos pesca incidental; permitimos que barcos con bandera taiwanesa aleteen tiburón en nuestras mares; permitimos que ciudades hagan sus descargas de aguas negras en el mar sin tratamiento alguno, y cuantas cosas más que no nos enteramos.
El problema de nuestro mar es grave, ahí van a parar todos los desechos de la tierra, ese maravilloso océano que tenemos frente a nuestras costas merece respeto y admiración; ese recurso tan valioso que lo hemos tenido a nuestras espaldas merece mucho trabajo para protegerlo. Este no es un llamado solamente conservacionista, es una necesidad para comenzar de una vez por todas a ordenar El Salvador; a utilizar las maravillas que tenemos en una forma positiva y solventar nuestros problemas y porque esta vez no lo hacemos… ¡desde el mar hasta el Pital!
Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional del desarrollo de las sostenibilidad empresarial y consultor/speaker sobre sotenibilidad ambietnal y gobernanza corporativa.
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Sostenibilidad y el nobel de economíaPublicado en El Diario de Hoy 31 de octubre de 2018.

El premio Nobel de Economía de este año (2018) fue para el Dr. Nordhaus, de la Universidad de Yale, por sus estudios que integran la variable climática en el análisis macroeconómico de largo plazo; y para el Dr. Romer de la escuela de negocios de NYU (Stern) por su contribución integrando el avance tecnológico en los análisis macroeconómicos.

Como todos los años la entrega de los premios Nobel da un impulso a investigaciones o pensamiento científico que en general no es tan conocido. En este caso estas investigación ya nutren a las principales megacorporaciones en sus análisis de riesgos, es hora que los gobiernos también entiendan la lección que nos están dando, sobre todo, los elementos científicos para la toma de decisiones macroeconómicas.

Las investigaciones del Dr. Nordhaus nos han pedido modelar el impacto económico en las economías en crecimiento y nos permite ver y evaluar la política del carbono. Ese análisis nos permite determinar que agentes económicos no pagan un precio por las emisiones de carbono. Por tanto las externalidades negativas deben ser corregidas aplicando impuestos al CO2. Y esto deben implantarse de forma global, para evitar el fenómeno del free rider, es decir, que unos países no combatan el cambio climático porque sean otros quienes lo hacen.

La economía del carbono está siendo subsidiada en todos los escenarios del planeta. Desde la naturaleza en sus estado puro que cada vez más hay ejemplos del impacto en los polos, en los arrecifes, etc. Así como en los escenarios extractivos, donde la agricultura se ve cada vez más alterada. Incluso la urbe donde vemos los impactos más frecuentes los fenómenos climáticos extremos.

Gracias a las investigaciones del Dr. Nordhaus podemos cuantificar el costo del CO2 y en bases a esto plantear una manera efectiva de internalizar el efecto.

Las investigaciones del Dr. Romer nos abren otra maravillosa línea de conocimiento. Siempre se ha pensado en economía a la innovación como una caja negra de donde se impulsa el crecimiento económico. En un reciente artículo de El País, Antonio Maqueda concluye “que el crecimiento basado en ideas e innovaciones es sostenible a largo plazo y puede suceder de dos maneras: o bien una empresa puede tener una posición lo suficientemente monopolística como para poder recuperar los costes de innovar; o bien el mercado no suele premiar a los creadores de nuevos conocimientos y, en consecuencia, no genera el suficiente cambio tecnológico”. Entonces, por tanto, hay un papel que jugar en cuanto a los subsidios necesarios o la regulación de la competencia para de verdad innovar.

En conclusión, ambas investigaciones, por muy diversos motivos y por diferentes métodos, implican que el Estado tiene un papel que jugar en los mercados, que es necesario la intervención para solucionar fenómenos globales o fomentos, en el sentido correcto, que la industria necesita. Aunque los libertarios estas conclusiones no les agraden, es necesario ciertas regulaciones en el mercado para poder preservar la libertad empresarial necesaria. Y las investigadores de estos dos premios Nobel nos dan elementos científicos de como puede/debe ser esta intervención.

Más información pueden ver:

Rodrigo Samayoa Valiente, Profesional del desarrollo de negocios sostenibles. Consultor  y speaker de sostenibilidad Ambiental y gobernanza corporativa.

http://www.samayovaliente.com