Category: Ciencia


Son pocos los que han reflexionado en las afecciones y patologías que se pueden desarrollar por este prolongado estado de estrés, especialmente preocupante es la psicología de la niñez. Aun en el mejor de los casos, donde viven en un hogar compuesto por padre y madre; y estos tengan las condiciones mínimas de vivienda que permita el mínimo de esparcimiento, esto situación de cuarentena es extremadamente dura.

Espacios públicos abiertos

No voy a debatir sobre los beneficios al sistema de salud o la prevención de muertes, o las afectaciones a la economía o al empleo. Sino que lo vamos a hablar de lo que esta situación le está produciendo a nuestra niñez y juventud. De entrada, sabemos que las condiciones de nuestra niñez y juventud no son ni cerca de ideales, la gran mayoría de hogares rotos, la gran mayoría de casas en estado sumamente precario, la gran mayoría de barrios tomados por las pandillas.

Si a esta zozobra habitual, le sumamos la falta de estructura educativa y les quitamos los pocos espacios disponibles de sano esparcimiento, el resultado es fatal. ¿qué vamos a hacer para volver a motivar a los jóvenes? ¿Como les decimos a esos niños que vale la pena su país? ¿qué esperanza les va a quedar, si los poco que tienen se los han quitado?

La recuperación de barrios y espacios públicos siempre ha sido una de las tareas más importantes para la reconstrucción del tejido sociales, pero ahora en estos tiempos y con periodos de cuarentena y privación de espacios por más de 3 meses seguidos, no son importantes, son necesarios. Necesitamos encontrar maneras de generar espacios de convivencia libres de COVID, necesitamos con extrema urgencia, que nos regresen nuestros parques.

Necesitamos que el Parque Cuscatlán regrese a cumplir su función, nadie está hablando de trasladar al riesgo y que el parque se vuelva un centro de contagios, estamos hablando de una apertura de los espacios públicos al aire libre, de manera ordenada, donde un grupo familiar, que de todas maneras conviven en espacios cerrados, puedan salir y caminar, ver árboles, comerse un mango y pensar en algo más que no sea si se van a morir el día siguiente.

Es que esa sensación que la muerte está a la vuelta de la esquina, real o imaginaria, solo llevará a que cada día más los niños y los jóvenes pierdan cualquier esperanza de un mejor mañana y entonces cuando eso pase, no habrá quien les diga que no tienen que migrar, no habrá quien les diga que no vale la pena unirse a una mara, cuando has perdido todo hasta la mano amiga de un marero puede ser reconfortante.

Por tanto, si el análisis científico es que le país no está listo para la reapertura económica, no pierdan ni un segundo más en buscar la reapertura de los espacios públicos al aire abierto, la salud mental de una generación lo necesita, el país lo necesita no sigamos acumulando energías potencialmente volátiles e innecesarias en una sociedad donde poco necesita para arder. #usamascarilla

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

La vuelta a la vida

Publicado Originalmente en El Diario de Hoy 19 de junio de 2020 https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/reapertura-economica/725274/2020/

Hemos estado más de 90 días atrapados en nuestras casas. Lo hemos hecho porque ha sido necesario, porque necesitábamos tiempo para que el estado se modernizara, para que se entendiera mejor la enfermedad, para que las empresas modificaran sus protocolos, para que el mundo estuviera listo para volver a la nueva normalidad.


Ahora nos enfrentamos a otros 90 días de adaptación a la nueva normalidad. Llegamos llenos de pánico, con inseguridades, con desconfianza, con el pacto social más roto que nunca. Por un lado nos han dicho que si vemos a nuestros hijos en la calle estarán muertos en media hora; por otro lado nos dicen: tengan fiestas de 1000 personas en un sauna y gocen su vida que solo es un gripón. En medio de estas claras dos exageraciones está la verdad.


La verdad en un mundo de desinformación y sobre información cuesta verla y distinguirla, aunque se nos estrelle enfrente no la podemos ver, ya no confiamos en los políticos, en los científicos o en nuestros vecinos, poco a poco tendremos que ir reconstruyendo la confianza; poco a poco tendremos que volver a nuestra vida, a nuestra nueva vida.

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No hay nada más rebelde en estos días que no enfermarse, conservar la salud es el acto supremo de rebeldía, demostrar que no necesitamos más cuarentenas y que podemos manejar la libertad, es la señal pura de que hemos evolucionado como sociedad. Para lograr esta transformación social significativa necesitamos dos cosas: 1) cultura de salud y seguridad: esto nunca ha sido el fuerte de El Salvador, tiramos la basura en cualquier parte, hacemos un pésimo manejo de las aguas residuales, construimos donde podemos no donde debemos, pero el COVID-19 nos pondrá nuevamente a prueba. 2) Tecnología: todos tenemos que invertir en la mejor tecnología posible para retomar la vida, queremos nuestros consultorios médicos, colegios y salas de atención al público con los mejores purificadores de aire del mercado, necesitamos tecnología para lograr al distanciamiento social, barreras plásticas, teletrabajo, comunicación a distancia, en general, una transformación digital de los procesos burocráticos.


La vuelta a la vida deberá ser una mezcla de cultura y tecnología. Ambas no son fáciles de lograr, pero El Salvador se ha enfrentado a muchos desafíos y siempre ha sabido salir adelante. No dudemos de que esta nueva transformación hacia el mundo post-covid la lograremos.


Como biólogo, estudiamos las curvas de relaciones interespecíficas (presa-depredador o virus-huésped) las intervenciones humanas nunca logran modificar el patrón normal de las curvas intraespecíficas, o sea que solo en raras ocasiones logramos extinguir especies, pero estas son normalmente poco adaptables genéticamente, como tigres, linces o rinocerontes, en especies como bacterias que tengan una alta variabilidad genética, la posibilidad de incidir es mínima. En el caso de virus es todavía más complicado. Dicho esto, al COVID no lo vamos a extinguir, así como no extinguimos el VIH, aprendimos a vivir con él, a tratarlo mejor y sobre todo a prevenirlo. Esperemos que tengamos pronto una vacuna, pero mientras tanto lo mismo ocurrirá con el COVID, tendremos que aprender a vivir con él.

Esto no es magia, es ciencia. Tratemos de tener nuestra tecnología lo más desarrollada posible y a la mano; y cambiemos nuestra cultura.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado Originalmente en El Diario de Hoy 4 de Abril de 2020

https://www.elsalvador.com/opinion/editoriales/coronavirus/702722/2020/

En la ética de Baruch de Spiniza, nos plantea que todos somos parte de un todo, de la naturaleza, de Dios, y, por tanto, no deberíamos agredirnos unos de otros, porque sería como que el pie izquierdo pateara el derecho: al final de cuentas el mismo cuerpo es el que sufrirá el golpe. No parece que esa una lección que 400 años después parece que seguimos sin comprender.


El cambio climático es una plaga de peores consecuencias que el coronavirus; se esparce más rápido y tiene un índice de mortalidad más grande. Peor que esta nueva plaga es que en el caso del cambio climático si sabemos la cura y no es tan amarga como nos hacen creer.

Baruch de Spinoza


Los líderes mundiales siguen jugando en las cumbres del clima a echarse la culpa mutuamente, que si China no cumple, que Estados Unidos, la Unión Europea o los países en desarrollo, todos tenemos un pedazo de culpa en este embrollo, la esperanza de la humanidad está surgiendo de otros foros, mucho más comprometidos y curiosamente mejor entienden la ética de Baruch, aunque las empresas y el capitalismo siempre se ha visto como una de las mayores depredadores de la naturaleza, cada día más y más empresas se comprometen a jugar en los mercados de carbono, cada día las grandes marcas entienden que es no pueden pegarse un balazo en el zapato con políticas que no incluyan medidas de mitigación y adaptación.


La nueva lógica del capitalismo tiende a proteger sus propios intereses, como siempre lo ha hecho, pero ahora las mentes más evolucionadas, entienden que proteger sus propios intereses significa proteger los intereses de la humanidad, de la naturaleza, del todo.


Comienza a haber un empuje cada vez más grande para entender la huella de carbono de los productos, no solo de los consumidores más exquisitos, no es una moda o un pensamiento de nicho, cada vez más es generalizado. Una encuesta mundial sobre consumidores elaborada por Edelman, el 90 por ciento de los encuestados expresas que eligen sus marcas basados en tres principios, mi marca preferida: “hará lo correcto” (92%), relación calidad-precio (90%) y “tomará partido” (75%). Las marcas han entendido claramente en el mensaje de los consumidores, les están pidiendo atributos éticos a los productos y además les están pidiendo valentía, que se pronuncien y comunique en que creen.

Todavía nos queda un largo camino para poder entender las implicaciones del cambio climático, todavía seguimos en muchos aspectos pegándonos patadas mutuamente, todavía seguimos pensando que el camino para encontrar soluciones es imponerse a base de golpes, pero la humanidad nos está diciendo cada vez más que no está dispuesta a tolerar estas actitudes. Mientras nuestras preocupaciones también estén desenfocadas también nuestros resultados lo estarán.


Mientras no estén en la agenda del día a día los mayores problemas de la humanidad, nos seguiremos preocupando por los virus y no por el cáncer, nos seguiremos preocupando por tener un barco y no por tener un océano, nos seguiremos preocupando por tener casa y no por tener salud. Se que muchos me podrán decir que eso solo se puede decir cuando tienes las necesidades básicas cubiertas, pero lo que dice Spinoza es que igual somos parte de este todo y como tal tenemos que enfrentar los retos que tenemos enfrente.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 119 de septiembre de 2019

Del 21 al 23 de septiembre las Naciones Unidas ha convocado a los países de todo el mundo a una nueva discusión sobre el cambio climático. Siempre hace falta recordar que este es uno de los grandes problemas de la humanidad. Evidente es que nuestro planeta cada vez nos asombra con nuevas olas de calor, con la pérdida de hielo en Groenlandia, con huracanes devastadores, con sequías prolongadas, con erosión costera y tantos otros hechos que comprueban los terribles efectos que está trayendo el cambio climático en el mundo.

Nuevamente el Secretario General, Antonio Guterres, nos llama a que los países se comprometan con garantizar que el aumento de la temperatura no sea mayor a 1.5°C. Esto nos mantendría dentro del espectro seguro, más siempre implicaría un cambio en los patrones del clima. Este evento es la antesala de la PreCOP25 en Costa Rica y la COP 25 en Santiago de Chile. Es un nuevo impulso para tratar de poner en agenda el cambio climático.

Es un poco cansado regresar a estas discusiones y sentir que no existen avances. El tema importante en esta ocasión es que la discusión estará en coordenadas latinoamericanas y esto es una oportunidad. Las grandes discusiones sobre cambio climático están separadas en grandes bloques geopolíticos. Estados Unidos y China son un universo aparte, pero la Unión Europea, Sureste Asiático, las islas del Pacífico siempre tienen posturas de bloque.
Ahora será muy importante tener una postura por lo menos centroamericana y fijar temas que puedan ser interesantes para nosotros. Evidentemente el tema de financiamiento es clave, pero en este caso el hecho de ser pequeño es una ventaja, es mucho más fácil para un país pequeño adaptarse; por ejemplo, Costa Rica que ha evolucionado de una declaratoria de Carbono Neutral a una de descarbonización.

Ser carbono neutral implica que el balance entre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) es compensado por una forma de colectar esos mismos GEI mediante algún método: reforestación y manejo de bosques es el más atractivo. Para Costa Rica eso ha sido un balance complicado de obtener, pero están en ese camino. Ahora la descarbonización implica bajar la emisión de GEI, lo cual a nivel país implica una reforma a la matriz energética y en segundo lugar a la movilidad. Estas deberán ser ejes centrales de la política pública centroamericana. En ese sentido, son interesantes los planteamientos del Gobierno de El Salvador en cuanto sus propuestas de movilidad y gestión de la energía geotérmica.

Esperemos que con estas jornadas que empiezan el 21 de septiembre la humanidad tenga una bocanada de esperanza, algo que necesitamos urgentemente. Me gusta mucho que en el primer evento serán 500 jóvenes de todo el mundo que harán un llamado a todos los gobiernos, para pedir que para su generación se tomen en serio el cambio climático. La sorpresa que tenemos es que hay muchas Gretas Thumbergs dispuestas a hablar y retarnos a tener un mundo mejor. Así que… comiencen los Juegos del Cambio Climático…

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

La Ratonera

Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 22 de febrero de 2019

En los experimentos clásicos con ratones hay tres factores que inducen agresividad: espacio, familiaridad y recursos. Por ejemplo, dos ratones machos con abundantes recursos a su disposición tenderán a tener menos peleas que dos machos con recursos limitados. La familiaridad del oponente también reduce la agresividad; por ejemplo, si dos ratones no se ven, no comparten espacios, no hay manera de identificarse unos con otros, estos ratones tenderán a tener más peleas que dos que de alguna manera estén más familiarizados unos con otros. Dos ratones encerrados en un metro cuadrado tenderán a tener menos peleas que dos ratones encerrados en 20 centímetros cuadrados.

Un análisis poblacional más amplio de algunas especies de roedores nos dice que existe un control intraespecífico para mantener la población en un nivel donde se minimice la agresión. Por ejemplo, si la ratonera (grupo de ratones de una población) tiene escasez de alimentos, sobrepoblación o demasiados “líderes” (machos dominantes), las hembras se negarán a reproducirse, hasta que las condiciones ambientales cambien. Los lemmings sufren descensos poblacionales drásticos cada 4 años, se ha vuelto un comportamiento cíclico. Cuando no existen patrones intraespecíficos que regulen las poblaciones son factores externos los que regulan una población.

El Salvador se ha convertido en una ratonera. Vivimos en un tremendo experimento. Tenemos recursos limitados. No cabemos más en las ciudades y cada vez vivimos más detrás de un muro. Es evidente la agresividad que se desata en las carreteras, la agresividad con la que nos relacionamos con nuestros vecinos. Son evidente los signos de agobio y encierro en el que vivimos.

Nosotros no somos ratones, somos seres más desarrollados. Está sensación de agobio no debería de transformarse en agresividad. Tenemos nuestra inmensa capacidad de nuestra vida espiritual que nos ayuda a sobrellevar nuestros impulsos más básicos. Pero a pesar de esto, si no logramos atender estos tres factores, nuestra sociedad seguirá viviendo como en una ratonera.

Necesitamos botar los muros, no podemos seguir viviendo con miedo de nuestros vecinos, no podemos seguir viviendo a escondidas del resto de ciudadanos. Necesitamos espacios de convivencia, parques como el Cuscatlán debería ser la corazón de la ciudad, espacios donde nos podamos ver la cara, saber quién nos rodea, donde no tengamos nada que esconder porque no hay nada que esconder, solo así recobraremos la confianza que nos permita salir de la ratonera.

Necesitamos mejorar nuestro espacio; esto significa que hay que tener un programa intensivo de recuperación de barrios. No es posible que en El Salvador la gente viva sin las condiciones mínimas de higiene. No hay desarrollo por tener televisor; hay desarrollo por tener techos firmes, piso y un baño decente, con iluminación en las calles de acceso, limpio, sin excremento de animales o cerros de bolsas de basura. Necesitamos espacios en las carreteras, necesitamos inversión pública para la movilidad. Hay que hacer las concesiones públicas necesarias para que tengamos un sistema de transporte eficiente. Necesitamos un metrobús de verdad. Tenemos una inversión millonaria botada en Soyapango.

Necesitamos proveer los recursos que el país necesita, agua abundante y para todos, comida de calidad y nutritiva. No por designio presidencial, sino como incentivos en la dirección correcta. Necesitamos incentivar la producción agrícola de calidad, la producción de alimentos nutritivos y la educación alimentaria.

Hay que romper el ciclo de la violencia, no tratemos los síntomas y no el origen de la enfermedad; si no, acostumbrémonos a vivir en nuestra querida ratonera.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Las áreas naturales protegidas no son en sí una línea de pensamiento distinto a la biología de la conservación o la ecología de la conservación. Pero son una aplicación directa de acciones de conservación sobre el territorio; así es importante la reflexión de lo que son. Las áreas naturales protegidas representaron, a principios del siglo XX una aspiración romántica. A raíz de la Revolución Francesa y de la revolución industria, debido a la degradación y sobre utilización de los recursos naturales, se comenzó a dar más importancia a la conservación de las mismas; las formas y actuación han cambiado a lo largo del tiempo. Así que para entender las áreas naturales protegidas es necesario entender las raíces históricas de la conservación.

Conservacion y planificacion

Entendemos por conservación “un esfuerzo deliberado por evitar una degradación excesiva de los ecosistemas” (Margaleff, 1977), y le agregamos el concepto de Nueva Delhi, conservación: “uso sensato o juicioso de los recursos de la tierra” (UICN, 1969). Dentro de  estos dos principios, podemos enmarcar las tendencias de la conservación actual, que se desenvuelven por  dos ramas: una se centra los esfuerzos de conservación (como las áreas naturales protegidas) y otro, por el uso racional de los recursos (agricultura sostenible). Así, pasemos a examinar los primeros esfuerzos de conservación y sus motivaciones.

Los primeros modelos de conservación (preservación) se basaron en las características paisajísticas de los lugares, siendo las áreas naturales protegidas la primera forma de conservación. Las primeras formas de conservación del territorio fueron el Parque Nacional de Yellowstone y el  “Central  Park” de Nueva York. Así como algunos de los jardines franceses de finales del siglo XIX.  El “Central Park” y los jardines franceses se crearon para mostrar las especies de otras partes del mundo, así se convertirán en precursores de los primeros jardines botánicos. 

Por otra parte, Yellowstone es el primer territorio que se declaró oficialmente como Parque  Nacional en 1872. Este parque se creó con el fin de preservar la naturaleza tal cual estaba presente en ese momento. Por esto, se expulso a toda la población indígena residente. Así mismo se dijo que tenía que ser “para el uso y disfrute del pueblo” (Sellers, 1977). Esta idea persevera hasta nuestros días en muchas áreas protegidas del planeta, y es el concepto fundamental detrás de la idea de parque nacional: un lugar en el cual la población puede apreciar las bellezas paisajísticas de la naturaleza, el cual no puede ser utilizado más que para la recreación. 

Otro modelo interesante de comentar son las áreas naturales protegidas mediterráneas, en especial el modelo español, debido a la influencia que tiene este en América Latina. La idea de área natural protegida en España, así como en muchos de los países europeos, tiene tres raíces fundamentales que van a dar origen a algunos de los sistemas de conservación actuales. El interés de la realeza y aristocracia europea por la cacería fue uno de los motores  fundamentales para declarar algunas áreas (cotos) de uso especial para ese propósito.  Al mismo tiempo, los Ingenieros de  montes, también han tenido especial interés para el desarrollo de áreas de especial uso, en este caso, con fines de explotación forestal. Grupos de naturalistas, geólogos, excursionistas y pedagogos han utilizado partes del territorio con fines de educación, y han exigido la preservación de los recursos tal cual están en el momento  en  que lo han conocido (Casado, 2000). Todas estas presiones han servido de insumos para que, en 1916, se creara la primera ley de Parques Nacionales de España y en 1918 se declarara el primer parque nacional, el de Covadonga (ahora Parque nacional de Picos de Europa). 

Actualmente, son reconocidos numerosos bienes y servicios ligados a la naturalidad o seminaturalidad  de los ecosistemas, así las áreas naturales protegidas contribuyen al bienestar de la sociedad. Entre otros, pueden destacarse el mantenimiento de la diversidad biológica y de la calidad del paisaje, la regulación hídrica y de los ciclos de nutrientes, la producción del suelo, la protección  de catástrofes naturales y la provisión de lugares de recreo, educación, ciencia y cultura. 

Algunos de las peores presunciones que se pueden hacer es pensar que las áreas naturales protegidas están aisladas del medio que los rodea. Por lo tanto, no podemos seguir pensando que al delimitar en un mapa un área natural protegida ya se ha garantizado su protección, aun trabajando y tratando de preservar todos los recursos tal cual están dentro del área no va a garantizar su protección. La trama territorial es más complicada y extensa que los núcleos que llamamos áreas naturales protegidas. Las nuevas ideas sobre  áreas naturales protegidas son más extensas que los límites de una determinada área, tienen que ser concepciones territoriales integrales (Gomez-Limón et al., 2000).Los esfuerzos económicos, humanos y el soporte legislativo desarrollado en muchos de los países expresan la voluntad de conservación de la naturaleza. Cabe esperar que en las áreas naturales protegidas se cuiden con especial énfasis los valores ambientales, pero sin dejar de lado los beneficios sociales y económicos de las poblaciones vecinas.

Las áreas naturales protegidas constituyen herramientas eficaces para alcanzar los objetivos primarios de conservación que una nación se haya trazado; adecuadamente conservadas contribuyen de manera significativa a la protección y conservación de la diversidad natural. Al estar bien planificadas, administradas e implementadas generan beneficios biológicos y ecológicos al proteger especies vegetales y animales reguladoras del medio ambiente; generan beneficios económicos directos e indirectos y protegen los valores naturales y culturales más relevantes. 

Entonces, ¿Qué es un área natural protegida? Como hemos visto existen muchas influencias y razones precursoras de la idea de las áreas protegidos. Pero fue a partir de las primeras reuniones (Seattle 1962, Yellowstone 1972 y Bali 1982) que se sentaron las bases para crear la definición actual de área protegida, pero esta fue aprobada hasta el  IV Congreso de parques, Caracas 1992, “Parques para la vida”. Además en esta reunión se discutieron conceptos como “categorías de manejo”, “corredores” y “participación”. Además de los documentos obtenidos del IV Congreso mundial de parques, la cumbre de la tierra, Rio 1992, da origen a un convenio llamado de Diversidad Biológica, en dicho convenio en el Art. 8 sobre la conservación in situ obliga a las partes firmantes a “…establecer un sistema de espacios protegidos que garantice la conservación de la diversidad biológica…” (Convenio sobre Diversidad Biológica, 1992), además da una serie de lineamientos que van a nutrir el concepto actual de área protegida. Entonces un área natural protegida es: “Una zona de tierra y/o mar especialmente dedicada a la protección y mantenimiento de la diversidad biológica y de los recursos naturales y culturales asociados y gestionada legalmente o por otros medios eficaces” (Europarc y UICN, 1999)
En  pasado V Congreso de parques, Durban 2003, “Beneficios más allá de las fronteras”, el Acuerdo de Durbán reafirma la línea de acción que se ha venido realizando, pero advierte que hay un nuevo paradigma al cual nos tenemos que mover, hacia un comanejo de los espacios protegidos, una gestión descentralizada, en donde existan redes y no islas de conservación, el paradigma de la restauración y la facilitación de procesos.

A la fecha estamos con avances dispersos frente a Durban, y nos comenzamos a preparar para el congreso de Australia 2014; se prevé ya un énfasis en el establecimiento de áreas marinas protegidas, ya que es el vacio más importante que la red mundial de áreas protegidas tiene en este momento.

En El Salvador actualmente con la nueva política de medio ambiente, tiene un enfoque más integral, el Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes es un buen inicio, el único tema será ver si la posible dispersión de actividades podrá tener el beneficio deseado o tendrá un descuido a las joyas de la corona (áreas naturales protegidas). Si los recursos y la dirección son adecuadas este es un buen inicio para El Salvador. Así mismo el esfuerzo de Zonificación Ambiental, sobre todo el esfuerzo que se realizó en el Gran San Salvador y que se realizará en la Zona Costera será muy importante para tratar de integrar en el territorio esas distintas herramientas que hemos discutido en esta serie de cuatro artículos.

Las áreas naturales protegidas y su enfoque en el territorio son probablemente la herramienta más importante que tenemos en la actualidad para integrar la biología y ecología de la conservación, así como para integrar a los instrumentos de planificación con los de conservación. Es importante recordar que el enfoque de áreas protegidas no se termina en sus fronteras, el éxito de la conservación dependerá de poder integrar en una trama territorial los distintos enfoques del desarrollo sustentable. 

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/

Esta es una nueva ciencia, la ecología de la conservación, que ha surgido a raíz de una análisis profundo sobre los resultados y actividades de la biología de la conservación en los pasados cincuenta años.  Cambia el paradigma de la conservación pasando de una reflexión sobre los componentes de la biodiversidad a una reflexión sobre los procesos de la biodiversidad. Así, se incluyen las perturbaciones antropogénicas, una parte importante en al regulación de los procesos ecológicos. 

Conservacion y planificacion


La ecología de la conservación es una “línea de pensamiento y estrategia metodológica que se orienta a lograr la coexistencia entre la conservación de los procesos ecológicos esenciales, que determina la funcionalidad de los ecosistemas y el aprovechamiento sostenible de los recursos que  estos ofrecen a la población local” (Junta de Andalucía, 2003).  

Esta aproximación ecosistémica surge como una respuesta a la falta de éxito de muchas medidas conservacionistas basadas en principios evolutivos (biología de la conservación).   Además, esta aproximación sustenta que solo mediante la protección del ecosistema entero se pueden conservar toda la diversidad biológica contenida en él (Franklin, 1993).  También, se cree que esta aproximación trata de fortalecer la resiliencia de los ecosistemas haciéndolos menos vulnerables a futuras perturbaciones y así garantizando la conservación de los mismos (Walker, 1995). 


La conservación de especies por especie esta destinada a desaparecer por ser inefectiva para la conservación de toda la diversidad, por los elevados costos, la poca paciencia de la sociedad para ver resultados y el conocimiento científico  necesario para ejecutar las medidas de conservación deseadas (Franklin, 1993). Lambeck (1997) propone utilizar una de las herramientas de la biología de la conservación: las especies focales; para construir una aproximación multifocal a la conservación de la naturaleza. En concreto, la ecología de la conservación propone una modificación de los métodos de la biología de la conservación, pero para alcanzar el mismo objetivo, el cual es la conservación de la diversidad biológica. 


El pensamiento más reciente dentro de la conservación plantea una integración de ambas perspectivas para el fortalecimiento de las medidas de conservación. Ejemplo de este tipo de trabajo lo encontramos en el trabajo de Sergio et al. (2003), en el cual plantea la integración de la conservación de Milvus migrans y la conservación de los ecosistemas eutrofizados de las lagunas pre-alpinas. La pregunta sería, sí en El Salvador tenemos algún ejemplo en que un plan de conservación de especie, por ejemplo la tortuga marina esté tomando una aproximación ecosistémica, teniendo en cuenta la función de la tortuga marina más que el elemento puntual de biodiversidad que se está conservando.


El enfoque ecosistémico es un duro salto para muchos de los conservacionistas, ya que pensar en la resilencia de los elementos de biodiversidad (ej: tortugas y manglares) es un trabajo que no se ha hecho y se piensa más en la protección del elemento basado solo en fomentar nacimientos y disminuir muertes. Habría que pensar en el efecto ecosistémico del aumento de estas natalicios; probablemente se puedan lograr restringiendo de los factores que limitan la natalidad; o la aproximación ecosistémica, viendo cuanto de esta perturbación (hasta antropogénica) el elemento o proceso acepta sin romperse (resilencia). 


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La preocupación del hombre por su entorno es seguramente milenaria, ya desde el hombre paleolítico existía dicha preocupación. Existen muchos ejemplos que demuestran  la preocupación del ser humano por el ambiente que le rodea, pasando por Platón, el emperador Ashoka (Dorst, 1965) en la India, hasta muchos personajes de la Edad Media,  ha existido siempre esta preocupación;  ya sea por conservar sus recursos de caza o madera, hasta por conservar lo ambiental tal cual lo contemplamos (Delibes, 2002). 

Conservacion y planificacion


Tal vez el aporte más grande a este pensamiento conservacionista lo dio Charles Darwin,  quien fue el primero en relacionar a los seres humanos con el resto de seres vivos.  También de suma importancia son los aportes de Marsh en su libro públicado en 1864 Man and Nature: or, Physical Goegraphy as Modified by Human Action donde se establece que los seres humanos son agentes de modificación de su entorno.

Alrededor de 1950, se comenzaron a publicar muchos estudios que trataban sobre la problemática ambiental e intentaban dejar claro que el hombre no era “el centro de la creación”, sino una parte de una compleja red de relaciones. Además, muchas, de estas publicaciones plantean las bases de lo que hoy en día se conoce como biología de la conservación. Entre las publicaciones más importantes tenemos a: Leopald (1949), Elton (1958), Carson (1962), Dorst (1970), Ehrlich y Ehrlich (1968), y MacArthur y Wilson(1967).


Ya para finales de los sesenta y principios de los setenta se había logrado crear la Reserva Biológica Doñana por José Antonio Valverde y en Inglaterra se comenzó a publicar la revista Biological Conservation. A partir de esta época, se publican otra serie de libros que fueron los fundamentos de la biología de la conservación (Delibes, 2002). 


Los principios de la biología de la conservación fueron establecidos en una conferencia sobre el tema en la Universidad de California en San Diego, de la que salio publicado el libro que editó Soulé y Wilcox (1980). Ahí se define un principio fundamental de la biología de la conservación, que es el enfoque sobre la conservación de los componentes de la biota: conservar los genes, poblaciones, especies y ecosistemas. Soulé (1986) pone énfasis en las pequeñas poblaciones y en las que tienen riesgo  de extinción, principiomuy importante de la biología de la conservación actual.  Así mismo dice que: “la situación raramente permite disponer del tiempo suficiente para comprobar todas las hipótesis de trabajo relevantes; frecuentemente la mejor hipótesis deber ser seleccionada e implantada”. Este principio demuestra el carácter de urgencia que muchas veces se tiene en los problemas de conservación. 


Ahora, los principios de donde se basa la biología de la conservación, tienen un sustento evolutivo desde  el cual se analiza y proponen soluciones.  A continuación, se extraen algunos puntos que Delibes (2002) presenta como unas pinceladas del modo en que el evolucionismo afecta los planteamientos de conservación tradicionales; así tenemos los siguientes: Un marco de desequilibrio (Pickett et al., 1992);Toda la biodiversidad es importante (Wilson, 1992), pero hay que centrar las actividades en aquellas especies focales; Lecciones del pasado o  La sexta extinción, el Homo sapiens puede ser el causante directo de la próxima gran extinción;  Hipotecas sobre el futuro, todos los factores actuales “ponen en interrogación la evolución futura” (Myers y Knoll, 2001); La genética, es la base de la conservación; La trascendencia de los vínculos ecológicos (Herrara, 2002); La valorización de la biodiversidad; y El lugar del Homo sapiens en elárbol de la vida. 


Estos puntos nos servirán para poder evaluar los planes de conservación de especies y la planificación  espacios naturales protegidos. En la próxima entrega, trataremos de plantear algunos conceptos fundamentales para entender otra aproximación a la conservación denominada ecología de la conservación.


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

Esta es la primera entrega de cuatro artículos de una discusión teórica sobre la conservación y la planificación. En esta primer entrega desarrollaremos el tema de la conservación y su evolución histórica para tener un marco de referencia para. Luego nos plantearemos los tres aproximaciones a la conservación más importantes de la actualidad: la biología de la conservación, la ecología de la conservación y las áreas naturales protegidas (o una aproximación desde el paisaje). En todos trataremos transversalmente la planificación como herramienta que nos permite llegar hacia procesos sustentables y conservacionistas, cuando es aplicada de manera correcta. 

Planificación y Conservación

De los más de cien años de teoría y práctica de la conservación, se ha evoluciona de una  estrategia pensada originalmente para preservar recursos naturales (Callicott, 1990) a las intensas preocupaciones para conservar la biodiversidad en todas sus facetas, incluyendo  diversidad genética de la  especie y la diversidad de la estructura y función del ecosistema (Redford y  Richter, 1999). Esta evolución  ha sido producida  por los descubrimientos del siglo XX, que han revelado la extensa diversidad de especies, así como el intrincadas y sutiles maneras cómo los organismos interactúan entre sí y con los seres del humanos y el horror de ver la pérdida masiva de biodiversidad por el odio y avaricia humana (Ehrlich y Ehrlich, 1981; Mann y Plumer, 1995). Al final del siglo XX,  el nuevo paradigma de la conservación de la biodiversidad había sido escrito, y este incluía las perspectivas  genéticas, ecosistemas y del paisaje. 

Simultáneamente con el incremento en el énfasis de todos los componentes de la biodiversidad, ha habido un incremento, en la escala del trabajo de conservación, típicamente por mecanismos que enfaticen entidades y no poblaciones o especies como el centro de los esfuerzos de conservación (Noss, 1991; Salwasser, 1991). Organizaciones de conservación internacionales, gubernamentales y no gubernamentales han cambiado su aproximación para centrarse mayormente en estrategias de macroescala, regional o global y estas son basadas en la conservación de entidades supra organísmicas: “hotspots”  de alta diversidad de especies (Myers et al. 2000), ecorregiones con importancia global (Olson y Dinerstein, 1998), áreas con especies endémicas (Slattersfield  et al. 1998) y redes continentales (Soulé y Terborgh, 1999). Estos aproximaciones buscan la conservación de los procesos ecosistémicos y la diversidad dehábitat a pesar del poco conocimiento que exista de la diversidad biológica y de los complejos factores que la mantienen (Hunter 1991; Franklin, 1993). En resumen, ellos buscan la conservación del todo ante la imposibilidad de conocer todas sus partes.

Pero la partes son importantes también. Un ejemplo pueden ser los pumas o monos área en El Salvador. El puma tiene mucho que enseñarnos acerca de la conservación de una especie cuando su distribución esta restringida a unas pocos lugares. Las repercusión de las medidas de conservación del puma tienen un aplicación más allá de su limitada distribución, ya que se tiene que pensar en distintas escalas y distintas aproximaciones para tratar de conservar a esta especie. 

En la conservación uno de los grandes dilemas es la escala. Se ha planteado que el enfoque a escala de ecosistema es la única manera de conservar la biodiversidad (Franklin, 1993). Además de la conservación a escala de paisaje nos puede garantizar la conservación de esta diversidad ecológica, así como puede integrar los distintos ecosistemas, con matrices urbanas y de desarrollo clásico. Aunque en general, la alternativa de la conservación en la escala de las especies es la más utilizada.

Otra gran estrategia de conservación es la centrada en la conservación de espacios naturales protegidos (visión de paisaje). La conservación a escala de paisaje es la primera aproximación que hubo, esto se ve reflejado en la creación de espacios naturales protegidos en Francia y Estados Unidos a finales del siglo XIX, (Galhano, 2001a). Las razones para la conservación de espacios han sido muy diversas desde la cacería, hasta la preservación paisajes emblemáticos. Solo es a partir de la conferencia de Río de Janeiro en 1992 es que  se comienza a plantear, como una estrategia de conservación y de desarrollo. 

La concepción de espacio natural protegido es muy variable dependiendo de las políticas de cada país o región, también es variable su grado de protección  (UICN y EUROPARC, 1999). Existe también dudas sobre si la conservación a escala del territorio es el modelo adecuado para garantizar la conservación de la biodiversidad, ya que este modelo muchas veces pierde el grado fino y las medidas no llegan donde deberían de llegar (Montes del Olmo, 2003). Aunque la ventaja de este modelo es que puede integrar los diversos usos que se le dan a un territorio y eso nos plantea un desarrollo sostenible de la zona, lo cualdebiera de garantizar la conservación de las especies. 

Dentro de estas buscadas de desarrollo más viable tenemos la muy distinta visión de Galhano (2001b), donde su enfoque de un mundo perfecto, es muchas veces difícil de integrar a las prácticas actuales de agricultura y de gestión del territorio. Al plantearnos cosas tan evidentes como que el hecho de cuales son las sociedades donde existe una biodiversidad total y tratar de imitar estos modelos en los casos que esta convivencia se allá mantenido. La diversidad total no  significa el estado donde hay más especies distintas, tampoco significa ecosistemas donde hay depredadores, sino que significa ecosistemas-sociedades donde hay depredadores y el ser humano. Esta biodiversidad total es muy difícil de observar ya que normalmente el ser humano y sobre todo el occidental ha excluido a los grandes depredadores quedando aislados los depredadores a zonas donde casi no hay intervención humana. Para el caso de Europa casi en ningún lugar. En este mundo ideal, se controla las poblaciones de grandes herbívoros, ya que el ciclo normal de depredador presa se restablece, volviendo fuerte y menos propensas a las enfermedades a estas poblaciones, además de otro gran número de beneficios asociados a esto.

Entonces, que es lo que nos enseñan estas sociedades que viven en diversidad total. Que existen una serie de técnicas positivas de convivencia entre humanos y grandes depredadores. Estas sencillas técnicas, comportamientos etológicos, que  pueden variar desde tipos distintos de vocalizaciones hasta comportamientos de su sistema productivo. Siendo las técnicas de casa el “input” más directo. Aunque no todas las sociedades que viven en diversidad total son un modelo a seguir, por ejemplo la sociedad del parque natural Montesinho, en el nordeste  de Portugal (Galhano, 2001b), existen una serie de percepciones sobre el lobo y la naturaleza en general, que explican en parte el desbalance ecológico que existe en la zona, con un numero muy bajo de depredadores y unos crecientes problemas relacionados con un exceso de herbívoros salvajes. Aunque ha habido un cambio de pensamiento en la zona, todavía existen una serie de problemas asociados a estas percepciones. En cambio en sociedades como los Sariska de la india, donde conviven con el tigre de bengala, existen características asociadas a su percepción de la naturaleza y del tigre que hacen que los sistemas productivos, tengan en consideración las especies silvestres. Tienen una clara visión de cuales son los peligros reales de la selva, además de tener una visión sistémica, y que existan una serie de valores psicológicos y mítico-religiosos. Esto produce que bien aunque en esta sociedad no halla una homeostasis total, si sea una plenamente satisfactoria. 

Entonces cual es la función de los espacios naturales protegidas en esta visión del mundo ideal. Pues bien como se desde cualquier punto de vista son un taller de preparación al mejor mundo posible. Son lugares concretos donde se puede practicar este mundo ideal, siendo luego polos de expansión de experiencias. Así por ejemplo, la conservación del puma en el Parque Nacional Montecrito debería de servir para expandirse a todo el municipio de Metapán. Así luego cambiando la percepción y la relación de unidireccional que existe en estos momentos. Existe una continua demanda de bienes y servicios de los espacios naturales, y casi todas las medidas de conservación van de afuera hacia adentro. Teniendo así una serie de “entradas”, pero rara vez se evalúa que es lo que sale del espacio natural, si el espacio natural es un ejemplo de cómo las sociedades tienen que convivir en esta biodiversidad total, entonces una de sus principales funciones a de ser, enseñar a esta gente que llega, cuales son los mecanismos para que funcione esta relación. Si este es el caso una necesidad fundamental en los espacios protegidos será que existan grandes depredadores y seres humanos conviviendo en los espacios naturales protegidos, para así poder aprehender ese ultra valor.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/

El desarrollo sostenible es un balance entre la urbe y la naturaleza salvaje en su estado más puro. Y como estados interactúan entre los distintos escenarios del planeta. Haciendo un esfuerzo de abstracción podemos hablar de siete grandes escenarios o paisajes del planeta. Todos se mueven entre un eje que va desde el wilderness (Naturaleza Salvaje en su estado puro) a la gran urbe.

Desarrollo Sostenible

Cuando hablamos de wilderness no nos referimos necesariamente a un bosque, sino al punto más natural de un paisaje, puede ser un desierto, un océano o la selva, nos referimos a aquellas áreas donde no tenemos nada o casi nada de interacción con el ser humano. Es necesario preservar estas áreas, porque normalmente son fuente de biodiversidad y son ejemplos del planeta sin interacción humana. Estas áreas las deberíamos de considerar áreas núcleo donde no debería darse ningún uso.

Después de estas zonas tenemos las áreas protegidas, que son sitios casi igual a los anteriores, pero que tiene fines recreativos y educativos, son áreas donde la interacción con el ser humano es necesaria para que este regrese y se reconecte con la naturaleza. Tenemos muchos parque nacionales en el mundo que cumplen esta funcionan. Alrededor de estas tenemos las zonas de reserva o buffer zones más uso, agricultura sostenible, extracción controlada, siempre y cuando se resguarden los principios ecológicos necesarios para su sostenibilidad. En esta escenario vemos las mejores prácticas de la humanidad para tratar que el uso extractivo (siguen escenario) sea menos intenso. Pero la duda subsiste si estas prácticas agrícolas sostenibles, son suficientes para alimentar a la humanidad.

Acercándonos a la urbe están una de los escenarios más importantes, los de uso extractivo (agrícola y minero). Estas zonas nos las que alimentan a la humanidad, tanto de comida como tal, pero también de todas las materias primas que necesitan. Luego tenemos el mundo rural, esto grupos o pequeños asentamientos humanos que normalmente trabajan y viven de las zonas extractivas. En este mundo por supuesto hay que incluir las zonas costero-marinas donde habitan los recolectores primarios (pescadores). Luego tenemos el mundo suburbano, que todo aquello que gira alrededor de las ciudades que son fuente de alimento, personas o industria, según sea la necesidad. Y por último el logro por excelencia de la humanidad la Urbe. Es aquí donde se desarrollan la mayor cantidad de interacciones artificiales (originadas por la humanidad).

La sostenibilidad es encontrar este balance entre los siete escenarios del planeta. Hacemos esfuerzos por naturalizar la urbe (huertos caseros, jardines, entre otros) e impactamos la naturaleza en su estado puro con extractos de artificialidad. Solo si conseguimos que las interacciones sean en sentido positivo lograremos que siga existiendo esta nuestra casa común.

Y en nuestro país tenemos todos estos escenarios y tenemos todas estas intersecciones, ¿será que es posible lograr que caminemos más hacia la sostenibilidad? ¿Será que podemos lograr que las metas de desarrollo integren esta visión? ¿O será que la mezquindad, la falta de visión y el inmediatismo nos seguirán comiendo el mandado?

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/