Publicado originalmente en El Diario de Hoy el 7 de mayo de 2019

Cuando en 2005 creamos la Ley de Áreas Naturales Protegidas (LANP), incluimos una figura muy interesante. En el artículo 8 de la ley se establece el mecanismo de gestión de las áreas protegidas: un nivel estratégico, un nivel administrativo y un nivel local. A nivel local se crea la figura de los Comités Asesores Locales (COAL) “como el principal instrumento de participación y coordinación entre el área natural protegida y su espacio social aledaño”.

Estos COAL no buscaban ser una suma de ONG o Asociaciones de Desarrollo Comunitario (ADESCOS) ni burocratizar la administración de áreas protegidas, sino ser ese instrumento que permita desarrollar el área en armonía con su entorno. Estas figuras se recogen en muchas legislaciones a nivel mundial. La española, por ejemplo, habla de la creación de “Patronatos” para los Parque Nacionales, los cuales tiene una función un poco más amplia pero al fin de cuentas son un mecanismo de participación ciudadana. Son un directorio que regulas las actividades propuestas por la administración del parque.

La inversión que se está realizando en el Parque Cuscatlán en nuestro país no estará completa sin la inclusión de un “Patronato del Parque” aunque para parques municipales no está incluida la figura, si se puede utilizar aspectos de la LANP para guiar la creación del mismo. Este instrumento ayudará a una administración eficaz y transparente. Mismo instrumento debería aplicarse para la gestión del Parque Zoológico Nacional.

Ya sabemos de qué adolece el parque, ya sabemos cuál es la enfermedad. Ahora está en nosotros tratar de impulsar que se tome la medicina. Un patronato del parque dará credibilidad en cualquier acción que se promueva. El parque Zoológico ha adolecido del mismo mal por generaciones. Si hacemos una revisión de las hemerotecas nacionales encontraremos publicaciones de los 90, 80 y hasta de los años 70, con duras críticas a la administración del parque.

No es cierto que no se han intentado soluciones. Ha habido diversos directores del parque con coraje que han logrado algunos avances, se han hecho inversiones en infraestructura y reformas administrativas, pero no se ha logrado el éxito requerido y no se logrado transparente el uso de los recursos recaudados. Un patronato que vele por la buena administración de los recursos deberá ser un paso en el sentido correcto.

El espacio social aledaño son todos los implicados que puedan aportar para solventar los grandes problemas del Zoo, pueden ser ONGs que quieran aportar, algunas de las instituciones que su mandato de ley les atañe velar por la educación y la conservación de la biodiversidad, pero sobre todo de ciudadanos que por su trayectoria y honorabilidad puedan garantizar la transparencia en el uso de los recursos.

Teniendo en patronato, debemos pensar en reformar asuntos administrativos, mejoras y cambios de personal, asuntos técnicos del manejo de los recintos. Las remodelaciones que se planteen no tienen que ir en función de cómo se ve el Zoológico, sino como cumple mejor su función educativa. Habrá que pensar en el manejo de la entrada y la administración de ese fondo de actividades especiales y habrá que pensar en otras tantas cosas más. Pero no tiene sentido pensar en más cosas a menos que se cree y se seda la administración a un patronato.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información del autor en http://samayoavaliente.com/