Publicado originalmente en El Diario de Hoy 17 de diciembre de 2019

El pacto social está roto. Se ha roto la confianza que tenemos en el gobierno, en el sector productivo e incluso en la sociedad civil. Esta falta de confianza no genera inversión, ni innovación, ni productividad, ni equidad. Esta ruptura es tan grave que hemos perdido la confianza entre nosotros mismos. Latinobarómetro en 2017 indicó que solo el 17 % de los salvadoreños tenemos confianza interpersonal, es decir que tenemos confianza en nuestros vecinos, en las personas que nos rodean. Aunque es tres puntos arriba del promedio latinoamericano, es un resultado desalentador.

Leviatán

Hemos perdido la confianza en nuestras instituciones. Es claro que, en el momento que pagamos nuestros impuestos ponemos en duda que veamos un retorno positivo de lo que pagamos. Hemos perdido confianza en el sector productivo. No confiamos en lo que nos prometen; sentimos que nuestros derechos como consumidores no son respetados y que en la primera oportunidad que tengan nos estafarán. Incluso la misma sociedad civil sentimos que nos estafa, que más que un genuino interés en la sociedad, es un interés en conservar sus empleos.

Quizás es una postura muy cínica, pero los datos de Latinobarómetro nos pintan esa realidad. Esto no significa que no podamos construir confianza. Reparar nuestro averiado pacto social. Necesitamos una hipertransparencia profunda, diáfana. Esto, a los que tienen algo que esconder les dolerá mucho, pero solo si quitamos todos los velos que existen adentro de nuestras empresas, nuestro talento humano tendrá confianza en lo que hacemos. Solo sí transparentamos por completo el uso de los fondos públicos, entonces podremos recobrar un poco de confianza.

La cura para reparar nuestra democracia rota es más democracia. No podemos buscar soluciones antidemocráticas o antipolíticas. Necesitamos profundizar en la democracia, necesitamos crear mecanismos de diálogo funcionales, tenemos que invertir en el capital social. Solo así podremos reparar el pacto.

Podemos recuperar nuestro pacto social si buscamos mejorar en seis áreas: bienestar humano y progreso social; creación de riqueza; innovación y tecnología; balance ambiental y ecoeficiencia; política económica y mercado de capitales; y desarrollo institucional y contrato social. Ojalá sea esta la discusión que tengamos como sociedad, si nuestra discusión sigue estando desenfocada, no lograremos recuperar la confianza.

Si llevamos a los funcionarios públicos a las comunidades y no llegan en grandes camionetas sino que como un ciudadano, entonces habremos comenzado a recuperar la confianza. Si vemos al sistema judicial independiente y juzgando a los corruptos, entonces comenzaremos a recuperar confianza. Si logramos que nuestros vecinos no nos bloqueen la salida de nuestra casa, si el camión de la basura pasa todas las semanas y a la misma hora. Si la etiqueta de los productos refleja la realidad del contenido. Si logramos reducir la tentación de utilizar el marketing político para engañar y la cambiamos por el diálogo abierto, transparente y sincero. Entonces y solo entonces repararemos lo que hemos estado sistemáticamente rompiendo.

No necesitamos líderes políticos, empresariales o de cualquier tipo, que busquen fomentar la desconfianza que refuerce nuestras diferencias. Necesitamos líderes que no nos mientan; personas con integridad absoluta y con valores. Este es un proceso radical, que nos pueda dar la tentación de parar, pero mientras no pongamos un vidrio enfrente de nuestras casas y dejemos la puerta abierta, no lograremos no tenerle miedo a nuestro vecino. Es un acto de egoísmo colectivo, sustraerse determinados derechos y entregarlos a una instancia superior creada por el colectivo, el Leviatán, para asegurar nuestra supervivencia.


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/