Publicado en El Diario de Hoy 19 de Noviembre de 2018

El 9 de noviembre tuve la oportunidad de participar en la cumbre de liderazgo e innovación para la sostenibilidad, organizada por Viva Idea, esta tanque de pensamiento es parte del legado de Stephan Schmidheiny, un empresario y filántropo suizo que ha promovido el desarrollo sostenible en América Latina a través de la fundación de varias ONG: Fundes, Avina, MarViva, VivaTrust y VIVA Idea.

Esta oportunidad me ha hecho reflexionar en cómo hemos evolucionado en el mundo, desde la cumbre de Río de 1992 a la actualidad. La tarea sigue siendo enorme, pero también tenemos motivos para ser positivos. Schmidheiny fue uno de esos visionarios que impulsaron la realización de dicha cumbre, pero no porque fuera un ambientalista, que lo es, sino porque lo vio como una oportunidad empresarial, como el dueño de una de las empresas más grandes del mundo en el sector de materiales de construcción.

El informe Brundtland, en 1997, es la primera vez que se utiliza el termino desarrollo sostenible y es en la cumbre de la Tierra (Río, 1992) donde se plasma el primer gran compromiso mundial por su implementación. Ahora ya a más de 25 años de ese compromiso, hemos caído en la conclusión que solo con herramientas de formación empresarial podremos enrumbar este paradigma perdido. Los acuerdos mundiales no han logrado traer los grandes consensos necesarios para implementar lo el cambio de rumbo.

Los acuerdos de Paris, están en la cuerda floja, solo se logró por la gestión de Emmanuel Macróny el consenso entre Barack Obama y Xi Jinping. Cuando uno de estos tres actores cambió el acuerdo se ha puesto en la cuerda floja. Nuevamente ha puesto a la humanidad en peligro.

El planeta no está en crisis, está en crisis la existencia de la humanidad y la vida silvestre que conocemos. El planeta logrará subsistir aunque ya no exista la humanidad. Entonces estos consensos, este nuevo rumbo que buscamos no es para “salvar el planeta” es para salvarnos a nosotros. Dicho esto, las más grandes reflexiones que hemos compartido durante esta cumbre es la urgente necesidad de la intervención empresarial en esta solución. Hablamos de muchos casos de éxitos empresariales, donde han alineado los objetivos económicos de las empresas a los objetivos de sostenibilidad y esta receta está trayendo nuevos y muy interesantes negocios.

Para hacer está innovación disruptiva, las empresas tienen que asimilar en su ADN la sostenibilidad, no se trata de hacer sus productos un poco más verdes, se trata de crear empresas con propósito, se trata de hacer una revolución en la forma en que se hacen y entienden los negocios; grandes gigantes como Unilever, Chipotle, Nike, Ikea, Toyota, Tesla y otros más son empresas que sus emprendimientos sostenibles se han convertido en negocios billonarios (si con “b”). Este es el camino, no hay nada que nos impida que en Latinoamérica surja la nueva empresa billonaria.

Este es el mensaje de la cumbre, este es el cambio de rumbo que estamos tratando de construir, estamos en un momento de inflexión en donde nuestros negocios y nuestra propia supervivencia están en juego. Es hora de ver quiénes son las empresas que se atreverán a seguir este nuevo camino de innovación para la sostenibilidad. Y está en los gobiernos entender que es una de sus funciones primordiales ayudar en transformar la industria y regular la empresa, en buscar la innovación que pueda desencadenar el desarrollo económico. ¿Nos sumamos todos en hacer desarrollo sostenible?


Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/