Publicado originalmente en El Diario de Hoy 20 de octubre de 2018

Aun cuando cada vez más empresas se suman a la tendencia de implementar más y más prácticas responsables en respuesta a las necesidades de sus stakeholders, hay muchos que creen que son soluciones parciales y frecuentemente se les da el estigma que son una ilusión, que es un “greenwash”, una pantomima para dar la apariencia de responsabilidad.

Pero hay un cambio de paradigma, durante el Congreso de ciencia y sostenibilidad de Copenhague (2016) el presidente del Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD, por sus siglas en inglés) dijo que hoy las empresas van más allá de la RSE, buscan incorporar la sostenibilidad como parte integral de sus actividades, bajo el principio de que ninguna empresa puede ser exitosa sin que se desarrolle su comunidad.

La WBCSD representa a las 200 corporaciones más grandes del planeta; por tanto, la conclusión que hace Peter Bakker (Presidente de la WBCSD) es sumamente potente, ya que exige al resto de empresas atender los costes reales de las personas, la sociedad y el planeta, como verdadero motor del desarrollo empresarial. También es un llamado a integrar estas prácticas en toda la cadena de valor de las empresas, los proveedores de estas corporaciones tendrán también que estar listos para este cambio de paradigma.

Déjeme ser completamente claro: la RSE es positiva y ha sido un gran avance, pero apenas toca la superficie. Para generar un impacto real en un mundo tan complejo es necesario una aproximación distinta. En 2016, la Universidad Técnica de Dinamarca revisó 40,000 informes de RSE solo en un 5 % se hacía referencia a capacidad de carga del planeta. La verdad es que estamos claros que no vivimos dentro de los límites planetarios, actualmente se necesitan 1.5 planetas para cubrir estas necesidades de todos sus habitantes, esto genera una mayor desigualdad, se genera un desequilibrio que con solo RSE no podremos abordar. Aunque cada día se sumen más empresas a prácticas de RSE todavía los indicadores mundiales nos reflejan que no estamos teniendo un impacto significativo, por tanto no estamos logrando el desarrollo de nuestras comunidades y por tanto estamos limitando el potencial desarrollo empresarial.

Partamos de otro hecho, Milton Friedman decía que “la responsabilidad social de las negocios era incrementar sus ganancias”, en sentido estricto tiene razón, pero Richard Thaler nos ofrece una perspectiva más amplia en su libro “Nudge”, Friedman estaría en lo correcto si nos basamos en que todas las personas hacen decisiones perfectas, esto significaría con toda la información necesaria, esto nunca ocurre. Friedman no anticipó la preferencia del consumidor por productos éticos o verdes, solo evaluó el incremento de los gastos para las corporaciones asociados a la responsabilidad social.

Los humanos, desde una perspectiva económica, no tomamos decisiones racionales, tenemos nuestras propias experiencias, restricciones y prejuicios. Esto abre una inmensa oportunidad para tomar decisiones en el entorno empresarial basadas en la sostenibilidad de los productos, ya que al final el desarrollo colectivo producirá mayores utilidades para la empresa.

Si aceptamos que tenemos que ir más allá de las mejoras incrementales simples y que necesitamos realmente transformar lo que hacemos en apoyo de un futuro verdaderamente sostenible, entonces tenemos que ir mucho más lejos. La integración de la sostenibilidad en el corazón de los negocios, en un contexto de alta volatilidad, requiere estrategias mucho más dinámicas, una innovación disruptiva.

Rodrigo Samayoa Valiente es un profesional en sostenibilidad empresarial. Consultor/Speaker en Sostenibilidad ambiental y Gobernanza corporativa. Puedes encontrar más información de este tema en http://samayoavaliente.com/