Sostenibilidad y el nobel de economíaPublicado en El Diario de Hoy 31 de octubre de 2018.

El premio Nobel de Economía de este año (2018) fue para el Dr. Nordhaus, de la Universidad de Yale, por sus estudios que integran la variable climática en el análisis macroeconómico de largo plazo; y para el Dr. Romer de la escuela de negocios de NYU (Stern) por su contribución integrando el avance tecnológico en los análisis macroeconómicos.

Como todos los años la entrega de los premios Nobel da un impulso a investigaciones o pensamiento científico que en general no es tan conocido. En este caso estas investigación ya nutren a las principales megacorporaciones en sus análisis de riesgos, es hora que los gobiernos también entiendan la lección que nos están dando, sobre todo, los elementos científicos para la toma de decisiones macroeconómicas.

Las investigaciones del Dr. Nordhaus nos han pedido modelar el impacto económico en las economías en crecimiento y nos permite ver y evaluar la política del carbono. Ese análisis nos permite determinar que agentes económicos no pagan un precio por las emisiones de carbono. Por tanto las externalidades negativas deben ser corregidas aplicando impuestos al CO2. Y esto deben implantarse de forma global, para evitar el fenómeno del free rider, es decir, que unos países no combatan el cambio climático porque sean otros quienes lo hacen.

La economía del carbono está siendo subsidiada en todos los escenarios del planeta. Desde la naturaleza en sus estado puro que cada vez más hay ejemplos del impacto en los polos, en los arrecifes, etc. Así como en los escenarios extractivos, donde la agricultura se ve cada vez más alterada. Incluso la urbe donde vemos los impactos más frecuentes los fenómenos climáticos extremos.

Gracias a las investigaciones del Dr. Nordhaus podemos cuantificar el costo del CO2 y en bases a esto plantear una manera efectiva de internalizar el efecto.

Las investigaciones del Dr. Romer nos abren otra maravillosa línea de conocimiento. Siempre se ha pensado en economía a la innovación como una caja negra de donde se impulsa el crecimiento económico. En un reciente artículo de El País, Antonio Maqueda concluye “que el crecimiento basado en ideas e innovaciones es sostenible a largo plazo y puede suceder de dos maneras: o bien una empresa puede tener una posición lo suficientemente monopolística como para poder recuperar los costes de innovar; o bien el mercado no suele premiar a los creadores de nuevos conocimientos y, en consecuencia, no genera el suficiente cambio tecnológico”. Entonces, por tanto, hay un papel que jugar en cuanto a los subsidios necesarios o la regulación de la competencia para de verdad innovar.

En conclusión, ambas investigaciones, por muy diversos motivos y por diferentes métodos, implican que el Estado tiene un papel que jugar en los mercados, que es necesario la intervención para solucionar fenómenos globales o fomentos, en el sentido correcto, que la industria necesita. Aunque los libertarios estas conclusiones no les agraden, es necesario ciertas regulaciones en el mercado para poder preservar la libertad empresarial necesaria. Y las investigadores de estos dos premios Nobel nos dan elementos científicos de como puede/debe ser esta intervención.

Más información pueden ver:

Rodrigo Samayoa Valiente, Profesional del desarrollo de negocios sostenibles. Consultor  y speaker de sostenibilidad Ambiental y gobernanza corporativa.

http://www.samayovaliente.com